
Empezaron a abrir los ojos ante esa oscuridad que les envolvía. El primero que se dio cuenta fue el más alto de ellos, pero de poco les sirvió. Los cuatro estaban apresados por fuertes argollas a la pared. Se miraron. ¿Quienes eran esos que estaban, al igual que ellos, encadenados a la pared de piedra limpia? No se conocían de nada, pero entonces pensaron un momento.
¿Dónde estaban? ¿Quienes eran los que estaban con ellos? ¿Quienes eran ellos?
Forzaron la memoria, pero no recordaron nada. Los tres hombres y la mujer movían las manos encadenadas mientras observaban dónde estaban. El lugar era una pequeña sala con el suelo recubierto de paja sucia, huesos mordisqueados y mierda en general.
-¿Quienes sois? -Preguntó la única chica, la cual tenía el cabello del color del oro.
-No lo sé. Dímelo tú. -Dijo el que tenía a su derecha, un joven con los cabellos rojos como el vino.
-¿Y tú quién eres? -Preguntó el tercero, a la izquierda de Dorada, el cual tenía los cabellos negros como la noche.
-Ni idea. Me desperté ahora mismo y no recuerdo nada. -Contestó el cuarto, al otro lado de Noche, el cual tenía los cabellos del color de la corteza de un tronco.
Los cuatro se miraron a sí mismo. Todos tenían una camisa blanca algo asquerosa y unos pantalones de cuero algo rotos. Por un extraño impulso, sabían que aquella ropa la habían llevado desde hace tiempo y que se solía usar para llevarla debajo de una armadura. Sin embargo, algo les llamó más la atención.
Ese algo estaba colgado de su cuello en una fina cadena dorada. Era un símbolo extraño dorado en una placa de color blanco. Por algún motivo les resultaba a todos muy conocido, pero no podían saber qué era.
-¡¿Hay alguien ahí?! -Gritó Dorada a la inmensa nada de la celda.
Sin embargo, todos se pusieron pálidos al escuchar sonidos que provenían de la única salida que había en la sala. El sonido del crujir de huesos y el de morder la carne.
-¡Callaos! -Dijo alguien desde la salida.
-¡Quién eres! -Gritó de nuevo Dorada.
-¡Haced el favor de callar! -Dijo casi en susurros fuertes el interlocutor.
-¡¿Por qué?! -Preguntó Vino.
-¡Haréis que vengan de nuevo ellos!
-¿Quienes...? -Dorada ya empezaba a estar asustada.
-Los carceleros... -Dijo la voz.
Los cuatro se callaron y escucharon como alguien masticaba a lo lejos.
-¿Quién eres? -Preguntó Vino con cautela.
-Mi nombre es Pedro de Veltrán. -Dijo la voz. -Soy alquimista.
-¿Cómo, archipiélago? -Preguntó Dorada extrañada.
-Si, es un conjunto de islas, no te jode... -Dijo Vino. -¿Sabes quienes somos?
-No, no se quienes sois, aunque supongo que seréis igual que todos. Habréis ido a ver al César y este os habrá traído aquí cuando ya era demasiado tarde dar media vuelta. -Contestó Pedro con tristeza.
-¿César? ¿Quién es ese? -Preguntó Noche.
Unas risas vinieron de parte de Pedro.
-Oye, no te cachondées de nosotros, lo digo en serio. -Molesto, Noche movió algo de nuevo las argollas.
-¿En serio no sabéis quién es? -Preguntó incrédulo Pedro.
-No, tenemos amnesia. ¿Pasa algo? -Dijo Tronco enfadado.
-Bueno... pues el César es el hijo del Diablo, el cual quiere conseguir la Espada de Belcebú para poder dominar el Infierno. -Dijo Pedro rápidamente. -Como si el mundo no fuera demasiado asqueroso...
En ese momento, un grito desgarrador vino desde el lugar de donde provenía la voz de Pedro, seguido de varios sonidos de masticar carne, y acto seguido, de pasos pesados y de algo arrastrándose. Pero lo que vieron les puso la piel de gallina aún más de lo que ya la tenían.
Desde la salida por donde habían hablado con Pedro se podía ver como un enorme ser de alrededor de los 4 metros de altura, recubierto de pelo por todo el cuerpo y con un único ojo en la cara. En su cuello habían muchos collares extraños que a Dorada le hicieron que se le hiciera un nudo en el estómago. Pero lo peor no era lo que llevaba en el cuello, si no en la mano, arrastrándolo. La mano estaba encasquetada en la cabeza de un hombre que, inmediatamente, intuyeron que era el pobre Pedro de Veltrán.
Vino se puso nervioso y comenzó a mover rápidamente las cadenas para soltarse justo en el momento en que el monstruo se marchaba. El resto reaccionó como un resorte.
Ellos podrían ser los próximos.
Sin embargo, un aleteo de pájaro sacó de sus pensamientos a Noche y a Dorada, y las argollas se soltaron por sí solas.
-¿Qué hacemos? -Preguntó Vino.
-Opino que nos larguemos lo antes posible. -Dijo Dorada.
-Estoy de acuerdo. -Corroboró Tronco.
Vino se encogió de hombros y se acercó al arco de la puerta. Miró y vio que estaban en un largo pasillo lleno de puertas, y al fondo se escuchaba como dos seres estaban comiendo algo... o a alguien.
Por detrás también habían más puertas, y decidieron ir primero por allí. En la siguiente sala se encontraron con otras tres personas encadenados a la pared, gimiendo.
-Por favor...
-Ayudadnos...
-¡Shhhh! -Menos Noche, que estaba buscando algo para abrir las argollas, los otros tres taparon las bocas de los maniatados. -Callaos, os sacaremos de aquí, pero no habléis. -Dorada se apartó para dejarle paso a Noche.
El joven de cabellos negros usó un pequeño trozo de hueso roto para poder abrir las argollas. Con el primero y el segundo fue bien la cosa, pero con el tercero comenzó a sudar la gota gorda. Los tres, en sus cuellos, llevaban el mismo collar que ellos.
-Gracias, compañeros... -Dijo el primero de los tres liberados, un hombre de cabellos algo canosos. -Nos habéis salvado.
-¿Quienes sois? -Preguntó Dorada extrañada.
-¿Nos conocéis? -Preguntó Vino al segundo liberado, una muchacha de más o menos su edad.
-No, pero somos todos de la Fraternita. -Dijo ella extrañada y apartándose el pelo rojizo de la cara.
-¿La... Fraternita? -Preguntó Noche mientras seguía hurgando en la cerradura.
-Claro... Esto... -La pelirroja enseñó el colgante. -¿Es que no os acordáis?
-Es que... tenemos amnesia. -Dijo Vino.
Los dos liberados se pusieron a reír un poco, pero al ver las caras serias de los tres, se callaron.
-Deja, que te ayudo. -Dijo Canoso a Noche y ambos liberaron al tercero, un joven de cabellos cenizos.
-Pues... la Fraternita de la Vera Lucis es la parte secreta de la Santa Inquisición. -Dijo Rojiza.
-Bien... ¿Creéis que hayan más prisioneros? -Preguntó Vino.
-No, vosotros fuisteis los últimos en llegar. -Confirmó Rojiza.
-¿Cuanto hace de eso?
-Unos dos días.
-¿Y porqué estábamos aquí? -Dijo Dorada.
-Seguramente como lo que pasó con todos, descubristeis quien era el César demasiado tarde. -dijo ella.
Entonces, un recuerdo asomó a su cabeza. Una gran sala, lujosa y limpia, con una gran mesa en medio. Al otro lado de la mesa había un hombre de ropas caras y cabello rubio, y en la mesa, una gran espada. El resplandor acabó ahí.
Cuando los tres nuevos compañeros se soltaron, dijeron que iban a mirar por el pasillo, pero Vino los detuvo.
-¿Qué eran esas cosas que hemos visto antes?
-¿Los monstruos?
-Si.
-Son Bebrices, sirbientes del diablo. Comen carne humana. -Dijo Rojiza.
-¿Y esos collares? ¿Verdad que son talismanes? -Dijo Dorada.
-¿No que eras amnésica? -Preguntó con una sonrisa Rojiza.
-Recuerdo algunas cosas... ¿Acaso saben usar la magia?
-No, los cogen de sus víctimas y se los ponen.
-¿Cuantos hay? -Preguntó Tronco.
-Dos, un macho y una hembra. -Dijo Canoso.
-Hay que ir con cuidado, están en esa parte del fondo. -Dijo Vino señalando hacia donde se escuchaban los sonidos
Los tres asintieron y se marcharon por la parte contraria del pasillo. Cuando iban a salir Noche y Vino, Dorada les detuvo.
-A ver. ¿Habéis recordado algo vosotros?
-Si, un tío rubio... -Dijo Tronco.
-Con una espada en la mesa. -Acabó Noche.
-Si, yo también. -Corroboró Vino.
-¿Sabéis? Yo creo que, aunque fuéramos de esa Fraternita, fuimos unos esquiroles que vendimos a nuestros compañeros, por eso estamos aquí. -Dijo Dorada.
-No tiene ni pies ni cabeza. -Negó Vino.
-¿Por qué? -Preguntó Dorada dolida.
-Fíjate, si fuéramos unos traidores, no estaríamos aquí muriéndonos de frío, estaríamos arriba rodeados de riquezas y tías para nosotros solos... bueno, en tu caso, tíos. Yo no creo que seamos unos traidores. -El joven pelirrojo miraba con seriedad a la chica. -Yo voto por largarnos lo antes posible con ellos.
-Yo no me acercaré a menos de 5 metros. -Dijo Noche.
-Yo te apoyo. -Contestó Dorada.
-Yo estaré a 10 metros... -Dijo Tronco.
Justo en ese momento, Cenizo entró a buscarlos, diciéndoles que fueran con él. Fueron detrás de él hasta otra entrada, justo delante de donde estaban, y en medio de la gran sala había una gran mesa de madera repleta de armas, armaduras, ropas y demás cosas. Vino se alegró por un momento, y entre las cosas, encontró un peto de cuero que sabía que era suyo, una espada y un escudo. Rojiza y Canoso ya estaban armados hasta los dientes. Dorada y Noche cogieron sendos petos de cuero con espadas y escudos, y Tronco agarró su cota de malla, un peto de cuero, una ballesta, un hacha que se colgó al cinturón junto con un gran garrote, y también un gran hacha de guerra. Noche y Vino pensaron que necesitarían protección, así que también se colocaron unas cotas de mallas, además de que Vino agarró una ballesta también y se la colocó en la espalda.
-Propongo que nos larguemos... -Dijo Dorada.
Todos estuvieron de acuerdo, y cuando fueron a salir, escucharon algo que no les gustó.
El sonido de morder carne se hacía menos audible... Estaban terminando de comer.
Todos se fueron hacia la parte más alejada, donde se veía una gran apertura, y al fondo, una escalera de caracol. Vino se acercó lentamente, con la espada y el escudo, y cuando miró, vio una gran estatua de una bella mujer mirando hacia la escalera de caracol. Cuando dio un paso más, la estatua lo miró.
Y abrió sus inexpresivos ojos.
Y abrió la boca...
Y gritó.
El grito cogió por sorpresa a todos. Vino solo se movió por instinto. Golpeó a la estatua con la espada en la cabeza, pero no hizo nada, solo rayar la cara de mujer de la estatua. Sin embargo, Dorada arrastró hacia atrás a Vino. Se podían escuchar perfectamente pasos provenientes de la parte de arriba de la escalera, y de fondo unos pesados pasos. Dorada recordó algo, un incendio, un pasadizo húmedo, e instintivamente empezó a tocar todas las piedras de la pared. Rojiza, Cenizo y Canoso se giraron hacia los Bebrices, y se marcharon con las espadas en mano, mientras que Tronco y Noche se preparaban también para luchar. Dorada soltó un suspiro cuando empujó una de las piedras, y el pasadizo se descubrió. Noche entró primero, seguido de Tronco, y este de Vino. Cuando Dorada iba a entrar, vio por la escalera como seres mitad hombre y mitad mujer bajaban por la escalera de caracol. La sorpresa no le duró mucho, pues el grito desgarrador de Rojiza la hizo entrar en razón, y empezó a correr.
Los cuatro corrieron por sus vidas hasta llegar a una pequeña sala circular iluminada por una antorcha y con un gran pozo en medio. Se pusieron a buscar desesperados, y Tronco encontró una larga cuerda. Agarraron la antorcha, ataron la cuerda al soporte lo más fuerte posible y se miraron.
-Yo soy la que pesa menos. -Dijo Dorada.
-Bajas tú primero, y luego tú. -Dijo Vino señalando a Noche. Este asintió. -El mastodonte y yo nos quedamos arriba para ver si podemos detener a esos locos.
Tronco le dio a Dorada la antorcha, y esta empezó a bajar. Al llegar casi al agua, se encontró con un saliente en el pozo.
-¡Eh! ¡Aquí hay una salida, voy para adelante! -Y se metió por dentro.
Noche la siguió, pegándole un grito a los de arriba. Vino se deslizó rápidamente por la cuerda y se metió en el agujero como si nada. Tronco se aferró justo cuando escuchaba como los seres entraban, y con una mano se deslizaba mientras que con la otra aguantaba el hacha de guerra. Sin embargo perdió el equilibrio y se soltó, cayendo hasta el agua golpeándose por el camino en varias partes del cuerpo, y al caer al agua, empezó a ahogarse.
¡La cota de malla! ¡Pesaba demasiado!
Rápidamente se quitó de encima la pesada cota de malla mientras se undia en el agua. Cuando consiguió tirarla, se asió como pudo a la cuerda y, justo cuando se impulsó hacia arriba para agarrarse al saliente, la cuerda cayó cortada desde arriba. Tronco se metió para dentro.
Todos iban estirados en el suelo avanzando poco a poco. Dorada se quemó un poco los cabellos por llevar la antorcha, pero no pasó nada del otro mundo. Al poco tiempo, llegaron hasta un gran pasillo que ya les permitía caminar derechos, sin embargo había una gran cantidad de porquería y ratas en el suelo. Avanzaron apartando a los pequeños animales por la luz de la antorcha que llevaba Dorada, y poco tardaron en encontrarse con una bifurcación. La muchacha vio que en el camino de la derecha habían muchas más ratas que en el de la izquierda.
-Por allí escucha algo... -dijo Noche señalando el camino de la izquierda. -Suena como un río.
-Yo voto por ir a donde el agua, es donde menos ratas hay. -Contestó Dorada.
Los otros dos estuvieron de acuerdo y continuaron el camino, el cual comenzaba a bajar más y más. Al llegar abajo se encontraron con un río con mucha agua y un montón de ratas preparadas para atacarlos. Vino agarró la antorcha y se puso a un lado, y los animales se marcharon por la entrada.
-¿Y eso? -Preguntó Dorada.
-Simple. Entre morir seguro en el agua e intentar matar al fuego, intentaban matar el fuego. -Dijo Vino.
En el río se veía amenazador, pero había también una pequeña estructura parecida a un puente de piedras, pero derruido. Sin embargo, se podía pasar por allí.
Tronco, sin embargo, se giró alarmado. Había escuchado algo, pero no era agua, eran pasos.
-Chicos, mejor será que nos vayamos, que vienen a por nosotros. -Dijo el fornido hombre.
Primero pasó por encima de las piedras Dorada a la luz de la antorcha sujeta por Vino. Después fue este el que pasó, con la luz del fuego en su mano. Noche le siguió y Tronco fue tras él. Siguieron el camino lo más rápidamente que pudieron, pero entre que seguía bajando y que se estaba empezando a inundar debían ir más lentos. Cuando el agua les llegaba a la cintura, había una depresión muy pronunciada que hacía que el agua cubriera el túnel por completo. Vino metió la cabeza debajo del agua para ver si era muy largo el pasillo, pero no vio nada. Al sacar la cabeza, se pusieron a pensar.
-Veamos... Los que sabemos nadar mejor deberíamos ir primero para tantear el terreno, es decir, vosotros que sois ahora la fuerza bruta debéis esperar. -Dijo Vino y le pasó la antorcha a Tronco. -Iré primero.
El pelirrojo se metió dentro del agua y empezó a nadar, y a los cinco metros encontró un arco en el pasillo inundado. El arco estaba lleno de aire.
Volvió atrás con los otros tres.
-Creo que cada cinco metros hay una bóveda de aire. Puede que salgamos de aquí si pasamos poco a poco. El último que apague la antorcha.
Tronco asintió pesaroso, y uno por uno se fueron metiendo bajo el agua. Llegaron a la primera bóveda sin problemas. La segunda igual. Pero cuando estaban por la mitad de la tercera, Dorada empezó a quedarse sin aire. El stress de haber salido con vida hasta ahora y los monstruos que había visto, los gritos, las muertes...
Todo le estaba pasando factura. Y lo estaba haciendo ahora, justo cuando estaba bajo el agua.
Pero sintió como algo tiraba de ella. Una mano la empujó hasta la bóveda de aire. Al mirar, vio los cabellos rojos de Vino.
-No te quedes así, aún hemos de salir de aquí. -Dijo él.
El resto del viaje no tuvo ningún problema. Al cabo de unos veinte minutos de hacer todo eso, las bóvedas se hacían cada vez más altas, y al final ya podían ir sin nadar y tocando pie. Cuando salieron al exterior, resultó que estaban en una cueva natural. Noche y Vino sacaron sus armas, y los cuatro comenzaron a caminar.
Al fondo había una mujer anciana con una hoguera.
-Hola, pequeños... -Dijo ella.
Y ellos la conocían... pero no sabían de qué...
Continuará...
Hoy, gracias a un compañero de la historia "Final Fantasy: Crystal Destruction", he conseguido este pedazo de vídeo. Gracias, Antonio.
El vídeo trata sobre qué ocurriría si los personajes femeninos de "Dead or Alive" empezaran a tener envidia de los personajes femeninos de "Final Fantasy". Realmente, excluyendo a Tifa y a la nueva Rydia (Y quizás un poquito a Rosa) el resto de personajes femeninos de Final Fantasy no llegan a los "niveles" de los de Dead or Alive (Más que nada porque están hechas precisamente para eso, para que sean más "impresionantes"). Espero que os guste el video.
Bien, como no lo había puesto antes, lo coloco aquí. Cada mes pondré una canción distinta, y su correspondiente letra.
El mes pasado, Septiembre, coloqué la canción "Still Loving You", en la versión de Sonata Arctica, y ahora pondré la letra.
To win back your love again
I will be there, I will be there
Love, only love
Can bring back your love someday
I will be there, I will be there.
I'll fight, babe, I'll fight
To win back your love again
I will be there, I will be there
Love, only love
Can break down the walls someday
I will be there, I will be there.
If we'd go again
All the way from the start
I would try to change
The things that killed our love
Your pride has built a wall so strong
That I can't get through
Is there really no chance
To start once again
I'm loving you
Try, baby try
To trust in my love again
I will be there, I will be there
Love, our love
Just shouldn't be thrown away
I will be there, I will be there
If we'd go again
All the way from the start
I would try to change
The things that killed our love
Your pride has built a wall so strong
That I can't get through
Is there really no chance
To start once again
If we'd go again
All the way from the start
I would try to change
The things that killed our love
Yes, I've hurt your pride and I know
What you've been through
You should give me a chance
This can't be the end
I'm still loving you
I'm still loving,
I need your love
I'm still loving you...
En fin... aquí está la canción. Iré colocando más mientras pase el tiempo. Hasta pronto.
Nombre: Vicente Montecalvo.
Juego donde se usa: La versión PRO no se usa, la versión BASE se usa en Aquelarre.
Posición Social: Originariamente era un Villano.
Familia: Sus padres están vivos. Tiene dos hermanas y dos hermanos. Con las hermanas se lleva bien, con los hermanos se lleva a patadas.
Profesión: Ladrón / Cortesano.
Edad: Actualmente 21 años.
Historia:
Cuando era joven, su padre le adiestró, como el Primogénito de los hijos varones, en el "Arte" del robo. Le dio tales lecciones que para cuando su hermano menor nació él ya podía ir solo por la vida. Robaba, sí, pero nunca por codicia, si no por el hecho de sobrevivir. Poco a poco descubrió que la gente no merece mucho que se le hable, pues todo lo que escuchan lo enredan de tal manera que puedan servir para sus propósitos, y si pueden, colgarte por ellos, así que para él la gente era como unos pedazos de carne que tienen sus futuras monedas. Claro está, sus padres y sus hermanas no entraban en esa clasificación, aunque sus hermanos sí.
Al cabo de unos años, sus robos se fueron haciendo más atrevidos. Ya no se contentaba con las bolsas de la gente de a pié, si no que también quería ver si era capaz de entrar en una casa y salir airoso. Lo consiguió varias veces y consiguió grandes objetos, como un zurrón especial que, por mucho que entrara, no se llenaba nunca. Pero un día cometió un error, y el señor de la casa le detuvo. Era un hombre mayor con mucho mundo en sus espaldas, pero sin llegar a verse viejo. Le detuvo con facilidad, y le dijo que si quería que le cortaran las manos, que allá él, pero que si no quería, le proponía un trato.
Resultó ser la casa del señor de las tierras, el Conde de Montecalvo. El señor Conde le propuso un trato a Vicente. "Cuéntame" le dijo "todo aquello que has hecho hasta ahora y cómo va la vida en el pueblo. Así podré ser un mejor señor. A cambio, te dejaré libre, y puede que tengas un nuevo amigo."
Vicente aceptó, viendo que se libraba de que le cortaran la mano derecha, y cada día se dedicaba a hablar con el conde. Algunas veces llegaba disfrazado de monje o de sirviente, otras subía por la ventana y se colaba para sorprender al hombre. Poco a poco, el Conde de Montecalvo entró en el pequeño círculo en el que se encontraban sus padres y su hermana.
Al cabo de los años, el conde comenzó a estar más débil. Sus tres hijas se preocuparon de que estuviera cómodo, y muchas veces intentaron impedir que Vicente entrara a verle, pero él seguía haciéndole sus visitas diarias, hasta que un día el conde decidió adoptar legalmente a Vicente. Las hijas se negaron, por supuesto, pero la decisión estaba tomada. La condesa murió al dar a luz a la tercera de las hijas, y nunca llegó a casarse una segunda vez, así que no tenía herederos varones. Por lo tanto, Vicente heredaría el título de Conde de Montecalvo y sus tierras, además de la casa.
Los padres de Vicente se extrañaron que su señor les hiciera dicha proposición, pero aceptaron en parte porque así había una boca menos que alimentar, aunque era de toda la familia sabido que Vicente pocas veces comía con ellos. Los papeles fueron rápidamente hechos y en menos de medio año, Vicente era el futuro heredero de los Montecalvo.
El día en que murió el antiguo conde, Vicente fue visitado por un enviado del rey de Aragón. Dicho enviado le dijo que, por ciertos asuntos confesados por una de las hijas del antiguo conde, él no podría recibir el título. Enfadado, sus dos hermanas y él fueron a una audiencia con el rey Pedro IV "El Ceremonioso". Ante los argumentos de Vicente, su majestad decidió una medida.
"Te concedo de momento el título de Conde." dijo "Sin embargo, deberás probar tu valía. El antiguo Conde de Montecalvo dejaba bastante patente su aprecio por ti, así como tus dotes para infiltrarte sigilosamente y para escabullirte de los problemas. Quiero que pongas a mi disposición esas habilidades. Si lo haces bien, te concederé las tierras que te pertocan."
Así pues, Vicente aceptó las condiciones, y viajó por muchas partes de España para su rey. En los primeros viajes se encontró con los que serían sus amigos y compañeros de armas: Lojirrian Storm, un Guerrero alemán, Pipa Churruca, una juglar, Proserpina, una bruja bastante fea, Luis, un espadachín que ahora es apodado "Sin Polla" pero que lo conoció cuando aún tenía dicho miembro, y Elsubnor Maleste con su fiel amigo, el perro Alf, un cazador algo loco. Juntos hicieron grandes viajes, como el Camino de Santiago con otro noble, y la recuperación de un Miserere perdido.
En sus viajes aprendió a usar las dos manos para luchar, se especializó en usar la espada y el arco, así como lanzar dagas con gran precisión. Incluso alguna vez engañó a un monje haciéndose pasar por uno de ellos. También tiene una gran velocidad corriendo, esquivando y trepando por las paredes, pero nunca se le dio tan bien el arco como a Elsubnor.
En uno de sus viajes cerca de sus tierras, Vicente conoció a otro grupo de personas algo estrafalario. Un pirata llamado Ferenor, un curandero negro llamado Kurt, un Obispo llamado Tomás, un Cortesano llamado Dondron, una ladronzuela llamada Azalea y un bandido llamado Elsar. Les tomó un poco el pelo, les llevó por varios lugares y se rió de ellos bastante.
Su última aventura le llevó hacia las tierras de los ingleses, donde luchó por vencer una leyenda, pero eso es algo que se explicará en otro momento.
Hablemos de los sueños.
Un sueño es cuando el ser humano entra en un estado de inconsciencia y surrealidad en la cual la propia realidad se pierde en sus plieges.
Vale, no hemos entendido una mierda de lo que se ha colocado. ¿No? Pues más sencillo.
Un sueño es una ilusión creada por nuestro cerebro cuando está durmiendo. Hay muchas teorías del porqué soñamos, pero una de ellas es la que más me convence, aunque no tenga gran cosa que ver.
Los sueños son la manera que tiene el cerebro de ordenar sus ideas mientras dormimos. Me explico. Cuando estamos despiertos, nuestro cerebro está ocupado por tod
os los frentes. Que si nos movemos, que si haz bombear sangre desde el corazón, que si hablamos, que si manda la orden para que te rasques la cabeza, etc. Sin embargo, cuando dormimos, nuestro cuerpo entra en un estado llamado "Letargo", parecido al que los animales que hibernan entran. Sin embargo es diferente por la sencilla razón de que nosotros dormimos solo para recuperar nuestras fuerzas, al contrario que dichos animales, que se pasan el invierno durmiendo por no tener suficientes defensas para pasar un invierno prolongado (O porque simplemente no quieren pasar frío). En este estado, el cerebro no tiene gran cosa que hacer, a parte de hacer bombear la sangre y mover de vez en cuando el cuerpo, pero no tiene ningún sentido el hecho de recordar esas cosas, y por eso se ordena las ideas.
Los expertos dicen que un sueño suele durar 11 segundos. Si el sueño normal de una persona normal pueden ser... no se, pongamos 7 horas de sueño... en esas 7 horas de sueño tenemos 25.200 segundos de sueño, y a su vez, tenemos 2290'91 sueños por noche. Cágate lorito.
Claro, si recordáramos esos 2291 sueños no sería el periodo de descanso que el cerebro necesita, así pues, suelen quedarse los más importantes, o los que más impresión haya tenido para la persona. Algunos sueñan con lo que les ha pasado en el día, otros sueñan con cosas que nunca podrían pasar. Sin embargo, hay dos clases de sueños que hay que tener en cuenta.
Los sueños premonitorios y los sueños en los que sabemos que estamos soñando, pero que incluso así entran factores especiales.
Los sueños premonitorios son sueños que te muestran el futuro, pero a su manera. Nunca se puede estar 100% seguro de lo que un sueño puede decirte, ni tampoco puedes saber al 100% si el sueño es premonitorio. Algunas personas que recuerdan pocas veces lo que han soñado y, por razones de la vida, esos sueños se han cumplido, pueden desarrollar un pequeño método para saber de qué manera se puede interpretar ese sueño. Sin embargo, nunca se sabe del todo. Otro caso es cuando sentimos que lo que estamos viviendo ya lo hemos vivido, los llamados "Déjà vu". Algunos expertos aseguran que los "Déjà vu" son producto de sueños premonitorios. Cuando tenemos un déjà vu sentimos que todo eso ya lo hemos vivido en alguna ocasión, y por eso dichos expertos dicen que es por culpa de un sueño premonitorio extrañamente real, aunque no lo conozcamos.
El otro tipo de sueño es cuando nosotros mismos sabemos que estamos soñando, o que estamos en una realidad distinta, pero aún así, seguimos en el sueño.
Se dice que cuando descubres que estás soñando, despiertas, pero otras veces no despiertas, y es cuando los sueños se vuelven lo mejor del mundo, o lo más horroroso de tu vida.
Al ser un mundo creado por tu mente, esta, al saber que nada es real, puede cambiarlo a placer. Puedes crear bosques y montañas encima de un desierto congelado y nadie te dirá nada, pues es tu mundo. Si, TU mundo. Sin embargo, el cerebro sigue haciendo malas pasadas aunque sepamos que estamos dormidos.
Algunas personas han llegado a temer sus propios sueños. ¿Por qué, os preguntaréis? Simple. Su cerebro o todo su ser le preparan o le martirizan. Algunos sueñan con que, en medio del sueño, su pareja le deja por otro, y aunque sabe que es una pesadilla, no puede dejar ese mundo. Otros sueñan con algo que siempre les ha atormentado, como las arañas o la misma Muerte.
Hay gente que sufrió traumas por el hecho de soñar, y hay gente que tiene miedo a dormir por eso mismo. A veces, la noche no es el remanso de paz que muchos quieren.
Sin embargo, algo de cierto sí hay en todo esto. La gente suele superar esos sueños, los que sueñan cosas del futuro las afrontan, los que luchan contra sus miedos suelen vencerlos. Por eso mismo, los sueños son algo importante en la vida y no hay que despreciarlos. Os lo dice alguien que estubo soñando mucho tiempo con lo mismo.
Bien, esta entrada es sobre las últimas noticias sobre la independencia que hay en España.
¿Qué intentan? En serio. ¿De verdad piensan que pueden independizarse?
Pongamos por ejemplo lo último de lo último, la quema de fotografías de Sus Majestades los Reyes de España en Girona (Gerona para fuera de Cataluña). ¿Eso es liberador? ¿Es "independizante"? Yo soy catalán y creo que todo eso es una soberana GILIPOLLEZ. ¿Países Catalanes? Eso no existe. Lo siento por los catalanistas, pero es la verdad. Amigos míos, Cataluña NO es un país, es una comunidad autónoma de ESPAÑA, por ende, Cataluña es ESPAÑOLA. ¿Que queremos que nuestros hijos apre
ndan catalán en las escuelas? No me opongo, pero de ahí a decir que los propios niños puedan denunciar a los maestros que no usen el catalán es pasarse, vamos no me jodas. Yo soy catalán, y hablo y entiendo el catalán al 100%, pero hablo más en español. ¿Por qué? Pues simplemente, porque estamos en ESPAÑA, y la lengua madre de España es el ESPAÑOL. A ver si os entra en la cabeza.
Pasa lo mismo con Valencia. ¿Acaso la comunidad valenciana os ha pedido entrar en los llamados "Países Catalanes"? ¿Verdad que no? Pues para qué coño los metéis, si no tienen ganas de calentarse la cabeza, ostia. Que la comunidad valenciana hable el catalán (O en su defecto, el valenciano) no significa que sean catalanes, son valencianos, igual que los de las islas Baleares, que hablan el balear (Creo que se escribe así), y yo he escuchado algo de eso y es prácticamente el catalán con otro nombre, pero... ¿Y qué más da?
Después está lo del País Vasco. Con todo el respeto a los vascos... ¿Acaso lo que hacéis es liberador? Y a los de ETA, con el mismo respeto. ¿Acaso no podéis hablar las cosas, hacerlo como gente normal, en vez de matar a la gente? Cierto es que muchas guerras se solucionaron a ostia limpia, pero de ahí a estarse más de veinte años poniendo bombas y matando a gente que no tiene ningún tipo de relación con eso... ¿Es que os gusta matar a la gente? Para eso os apuntáis a los marines, a las fuerzas armadas u os hacéis de la mafia, pero coño... Ojo, no digo que TODOS los vascos sean iguales, en ningún momento he querido ofender a nadie. ¿Vale? Simplemente quiero constatar lo que pienso.
Ahora, pongámonos a pensar seriamente en unas cuantas cosas.
Para ser un país, se necesita estabilidad financiera y monarcas o dirigentes COMO MÍNIMO. Me parece que si tanto el País Vasco como Cataluña se independizaran, las pasarían canutas. ¿Por qué? Pues simplemente, porque España está en la Unión Europea, y las dos comunidades autónomas que nos preocupan hoy aquí, si se independizaran... ¿Cómo se sustentarían a ellas mismas? ¿Con qué dinero? Porque, quiéranlo o no, gran parte de la economía catalana y vasca viene de España, y a España viene la de la Unión Europea. ¿Serían capaces de resistir un año sin el apoyo de la U.E.? Con todo el respeto: ¡JA!
Además, ni Cataluña ni el País Vasco tienen su propia moneda. Y dirigentes... Buf... tal y como está el plano político, creo que hasta yo podría ser mejor dirigente, y mucha gente no haría este trabajo por los peligros que entraña.
No. El País Vasco y Cataluña deben seguir siendo de España, pues es gracias a España que seguimos aquí. No se ha perdido la lengua vasca, no se ha perdido el catalán. Entonces... ¿De qué coño os quejáis? Nuestra cultura sigue viva, y nuestros antepasados vivieron bien. ¿Un ejemplo? Cuando estuvo dividida España por reinos, al final acabaron todos juntos como un solo país y nos ha ido bien hasta ahora (Bueno, quitando lo de Franco, pero yo no puedo hablar, no viví esa época...).
En resumidas cuentas... Mi opinión es mi opinión: No hagáis más el gilipollas, coño, que todos somos españoles, catalanes o vascos.
No se cuanta gente verá este blog. Realmente, lo veo algo... vacío... como si nadie lo leyera... Pero igualmente me entesto a escribirlo. ¿Por qué? Supongo que porque me gusta escribir. Simplemente por eso.
Escribir por escribir. Ya sea lo que me haya ocurrido en el pasado, en el presente o lo que creo que vaya a suceder en el futuro. Ya sea para hablar de videojuegos, de libros o de anime. Ya sea para cagarme en la puta que parió al demonio o ascender al séptimo cielo a quien sea. Me gusta escribir.
Por eso creo que mucha gente pensará que estoy loco. Me da igual.
Hoy ha sido... un día de locos, realmente. Una discusión, un viajecito, unos comics comprados y sin ánimo para nada.
Sin embargo, cuando fui a sacar la basura he estado a punto de tener algo con lo que entretenerme.
Como hoy no me sentía con ánimos para nada, no he cenado con la familia, y eso que ha venido el hermano mayor de mi padre y una amiga de mi madre. Cuando he salido, mi madre me ha dicho que fuera a tirar la basura. Acepté, bajé las escaleras y me encontré con los dos moros. Dos moros que me han empujado y que han comenzado a mentar a mi madre y a empujarme. Tanto fue así que acabó por tirarme las bolsas que llevaba y tirándome al suelo. Exploté.
Agarré lo primero que pillé a mano, que era una de las bolsas, y cual espada le dí en la cabeza al que estaba más cerca, y al otro le dí una patada en la cara. Fue defensa propia, no pude hacer nada.
El resto de la pelea no ha sido gran cosa. Es decir, si hubiera sido una pelea, porque ni siquiera hubieron más golpes. Simplemente se fueron corriendo. UY como los coja cuando vaya con mi amigo Xavi...
Sin embargo, al hacer salir la Ira que tenía acumulada he acabado hecho polvo... como si me hubieran dado una paliza realmente. Tengo el cuerpo hecho trizas, la cabeza me va a explotar y los brazos me pican de una manera endiablada. Y encima, sigo deprimido por la discusión... Bravo por mí, tengo el lote completo...
Siento si os ha molestado leer estas tonterías, pero tenía que contarlo a alguien... Aunque nadie lea esto...
Gracias.

