Montañas de Xián

En la Guerra. Victoria. En la Paz, Vigilancia. En la Muerte, Sacrificio.

La última época de la extraña forma de vivir de Ferrik la recuerda como un borroso sueño, así que trataré de explicarla lo mejor posible...

Tamber fue internada en una residencia estudiantil. Aquel tiempo, Ferrik desconocía las verdaderas intenciones que hubieran podido albergar los corazones de las personas.

La residencia era antigua y vieja. La dirigían monjas ancianas con muy mal genio, y que impedían que Tamber saliera a entrenar o a ver a Ferrik, aunque nunca se olvidará de la primera vez que fue a visitar a Tamber. Él iba con una camiseta de un famoso grupo de Heavy Metal, en la cual salían calaberas, llamas, estrellas y penes, y también fue con pulseras de pinchos. Las monjas lo miraban con cara de decir "Este ser es Satán en persona" y escondieron a muchas niñas que iban y venían. Ferrik solo sonrió.

Tiempo... aquel tiempo la Pálida Dama estaba muy tranquila, y Ferrik lo sabía. Poco a poco, continuaba su relación con Arwen y Sadne. La primera, como dueña del corazón de Ferrik, o eso creía él. La segunda, como una persona muy querida por el chico. Pasó el tiempo, los lazos con Arwen y Sadne se estrecharon. Ambas tenían el teléfono de Ferrik y hablaban entre ellos, aún cuando Arwen vivía en otro continente. El chico se sentía agusto hablando con ambas chicas, ajeno a lo que sucedería.

Sadne visitó en dos ocasiones a Ferrik. La primera, para el Salón Internacional del Manga de Barcelona. Se conocieron, pasearon, Ferrik le enseñó un poco de su ciudad a Sadne y se despidieron quedando para verse al día siguiente en el Salón. Cuando terminó el Salón, se despidieron. Una despedida rápida, fría, sin mucho sentido.

La segunda visita de Sadne fue cuando todo cambió. La muchacha fue a la ciudad de Ferrik durante la Semana Santa, unos días después del cumpleaños de Ferrik. El último de los días, Ferrik besó a Sadne en los labios. Aún Ferrik se pregunta si lo hizo consciente o inconscientemente, pero aquel hecho desencadenaría un montón de situaciones extrañas y no tan buenas para él.

Sin embargo, su corazón estaba en perfecto estado de salud. No se lo explicaba, ni él ni los médicos, y poco después de su encuentro con Sadne, los médicos le citaron.

-Ferrik. -Le dijo uno de ellos. -Te vamos a hacer unas pruebas, y... creemos que van a ser las últimas.
-¿Las últimas? ¿A qué se refiere?
-Pues... creémos que puedes estar curándote...

Ferrik se quedó perplejo, pero una sonrisa oscura asomó a sus labios.

-¿De que te ríes, chico?
-De nada... ¿Cuando haremos las pruebas?
-Ahora mismo.

Fueron largas pruebas, pero Ferrik las aguantó con valor, y volvió a casa. No le dijo nada de esas pruebas a nadie (¿O sí? No lo recuerda bien ya...). Sin embargo, un día le llamaron a casa, diciéndole que fuera al hospital a buscar los resultados.

Llegó a casa. Estaba solo. No había nadie. Tamber seguía internada y sus padres estaban fuera. No quería abrir el sobre solo, así que llamó a la única persona que podía hacerle compañía.

-Buenos días... ¿Está Sadne?
-Si, soy yo. ¿Que ocurre?
-Tengo... los resultados de las últimas pruebas... ¿Puedo leerlas mientras hablamos...?
-Claro.

Ferrik abrió el sobre y sacó el sobre. Comenzó a leer.

-Después de varios años blablabla... El paciente número blablabla... De nombre Ferrik blablabla... Presentamos las siguientes cifras y datos sobre su estado blabla... Por la presente... Afirmamos que el paciente está completamente curado y puede llevar una vida completamente normal...

(Seguramente es posible que Sadne pueda decir que no fue así la conversación, pero son retazos de lo que Ferrik recuerda.)

Y... tampoco recuerda si mientras hablaba con Sadne por teléfono lloró...

Sin embargo, esa noche. Esa precisa noche, Ferrik lloró hasta quedar dormido. Y cuando abrió los ojos, se encontró con el páramo negro, y delante, la Pálida Dama, con la guadaña en la mano.

-Hoy vendrás conmigo, Ferrik. -Dijo ella.

Sin embargo, cuatro grandes columnas rodearon a Ferrik, impidiendo que la Pálida Dama se le acercara. Cada columna tenía una empuñadura de espada que sobresalía de la maciza piedra.

-No, Pálida Dama. Esta vez te vas a ir sola. -Dijo agarrando la espada más cercana. (¿Era blanca? ¿O azul...? No lo recuerdo...) -Esta vez, yo me quedo, tú te vas. Y no quiero volver a verte nunca más.

Y Ferrik luchó por primera y última vez contra la Pálida Dama. La lucha fue interminable a la vez que instantánea.

Y Ferrik despertó. Despertó en su cama, en su cuarto, sudando, sonriendo, con lágrimas en los ojos. Solo una palabra salió de sus labios antes de volver a dormirse, esta vez, sin sueños de terror.

-Vencí...

La Vida de Ferrik continuó. Al día siguiente fue hasta el hospital y les enseñó a los hipócritas de los médicos que no tenían ni puñetera idea de lo que era la salud. Él estaba vivo. VIVO. Y eso no se lo podía negar NADIE. Aquellos médicos que dijeron que no viviría para cumplir los 15 se tuvieron que tragar sus palabras, más ahora, cuando Ferrik tiene 20 años y vive con la tranquilidad de haber vencido a la Pálida Dama.

Sin embargo... no todo fueron fiestas... Pues Ferrik descubrió la verdad sobre Tamber, sobre su familia y sobre sí mismo. Tamber no era familiar de Ferrik, solamente estaba ahí "de paso", y un verano... hará ahora unos dos años... Tamber se marchó con su familia de verdad...

También pasó que Ferrik dejó la relación con Arwen, algo que le dolió a la chica en gran medida, aunque ahora vuelven a ser amigos. Sin embargo, con Sadne es muy distinto. No han dejado de ser amigos, sin embargo, ahora son también enamorados el uno del otro.

El día 15 de Agosto, Sadne y Ferrik cumplirán dos años de noviazgo. Dos años que, contra todo pronóstico, Ferrik ha vivido al 100%.

La pérdida de Tamber. El amor de Sadne. Los obstáculos que Ferrik ha superado. Todo eso hacen al muchacho fuerte como para poder seguir adelante. Y volvió a encontrarse con la Pálida Dama, pero esta se fue escaldada por la cólera de Sadne.

Sin embargo, la Pálida Dama te da sorpresas... el día 2 de Enero, Koln fue seducido por ella, y pronto, muy pronto, Ferrik perderá también a su abuelo, pues ella sigue de cerca los pasos del anciano.

Pero Ferrik seguirá adelante. Se lo dijo una vez, y se las dirá todas las veces que quiera.

"No quiero volver a verte hasta dentro de 100 años. PUTA".

Y aquí termina La Vida de Ferrik. Sin embargo, Ferrik continúa su viaje. Continúa jugando al juego llamado "Vida", junto a Sadne. Junto a sus amigos... Alejado de Tamber... Pero también alejado de la Pálida Dama.

Fin... y comienzo...

Si es verdad que hay algo más
Yo te esperaré
Necesito descansar
Tu amor me llevaré

Me voy hacia un lugar
Donde el tiempo es una ilusión
La brisa es de color
La voz música, y el sol es de algodón

Atravesaré la luz
En forma de eternidad
Mi voz se silenciará
Mi cuerpo será el ayer

En gotas de alma voy
Navegando hacia el final
No dudes que al mirar
Hacia tu interior, me podrás hallar
me podrás hallar... me hallarás

Cuando tu tiempo se va
Es hora de marchar
Prepara tu viaje bien
No tengas miedo y vé

No llores más por mí
Siempre estoy cerca de ti
Te esperaré en la luz
Allí donde no, no existe el dolor...


Hacía mucho tiempo que no escuchaba esta canción. La primera vez que la escuché, no entendí el significado hasta que ví a una persona muy importante para mí comenzar a llorar. Pocas veces escuchamos esa canción, y las veces que llegamos a escucharla, dicha persona me pedía que no la mirara, que no soportaba que la viera con lágrimas en los ojos. Creo que esta ha sido la única canción que le ha hecho soltar alguna lágrima delante mío... Creo... que no quería que me pusiera triste...

Ahora, cuando escucho la canción, me embarga una emoción enorme y una tristeza inconmensurable. Emoción, porque pude pasar aquella época. Tristeza, porque a esa persona especial ya no está conmigo, pues se fue a otro lugar, lejos de mí.

También esta canción es un recuerdo a un amigo que nos dejó el segundo día de Enero. Hay sensaciones que, a veces, te hacen creer que dicha persona sigue entre nosotros, pero él no lo está. Atravesó la luz y ahora está esperando por todos nosotros.

Os coloco un vídeo donde se puede escuchar la canción. Se que mucha gente no le gusta Mägo de Oz. A mí sí. No os pido que veáis el vídeo, solo escuchad la canción. Y recordad a quienes se han vuelto gotas de alma para navegar hasta el final.

Es Hora de Marchar - Mägo de Oz.

Joder... nunca mejor dicho. Ahora entiendo eso de "Peligro en las Aulas". Putos críos.

Dicen que la experiencia es un grado a tener en cuenta. Vale, yo tengo experiencia con críos. He cuidado de mis primos más pequeños y he estado a punto de trabajar de canguro. Pero esto supera mis límites. Diablos con patas, eso es lo que son.

A ver. ¿Cómo tengo que decirle a los malditos críos que en el aula no se puede entrar? ¿Cómo he de decirles que si entran pueden mancharse? ¿Cómo tengo que actuar cuando, en la parte RECIÉN pintada, le pegan un balonazo lleno de barro?

Pues claro, yo actué con rabia. Agarré la pelotita, les pregunté si le gustaba jugar a futbol en la clase, y cuando dijeron que sí, la tiré por la ventana de una patada diciendo "¡PUES A JUGAR A VUESTRA PUTA CASA, COÑO!" ¿En qué cabeza cabe que cinco tíos y tías de 15 años para arriba se diviertan jugando en medio de una clase que están pintando en ese momento? Y claro, al cabo del rato llegó el señor Moreno (No es que sea moreno, es que su apellido es así.) y me preguntó que había pasado, que había visto una pelota volar por el patio y a cinco críos y crías diciendo que había un loco en el aula de 4º de Primaria. Yo, con buenas palabras, le dije lo que había ocurrido. Yo estaba pintando en el aula, subido a la escalera, entraron los críos a jugar a la pelota, les pedí amablemente (Y es cierto, lo hice) que se marcharan, pero me mandaron a la mierda, y acto seguido chutaron JUSTO en la pared que acababa de pintar. Yo cogí la pelota y la mandé a China cual Tsubasa Ôzora (Oliver Aton para los amigos españoles). El hombre me dijo que había hecho bien, pero que la próxima vez le llamara a él para que sus padres se hicieran responsables. ¡JA!

Si comen Foiegras, caviar y salmón a la hora de la comida. ¿Qué van a hacer sus padres? Pues decir que yo estoy loco y que eso sus hijitos queridos no lo han hecho, no cabe duda. Ahora, como vuelvan mañana, que tengo que terminar de pintar la pared, con otra pelota, antes de mandarla a China la rajó con la navaja... aunque seguramente esperaría a que golpearan de nuevo la pared para agarrar la pelotita llena de pintura verde e iría al señor Moreno a que viera lo que han hecho los cabrones de los niños.

Por el resto, montando literas, camas, de arriba para abajo, viendo mucha carne subir y bajar de las habitaciones, comiendo bien y a gusto, y repitiendo si quiero, y con un viaje menos en la T-10 del metro. Cuando se termine esta, tendré que comprar la siguiente, y antes de que se termine, veré a mi querida novia. Que ganas y que ilusión tengo.

En fin. Seguramente no pasaré mucho por MSN, así que os pido por favor que dejéis comentarios para saber lo que pensáis, y... Me parece que solo dos personas ven este blog, Mital y Taanis, así que... a ver si puedo hacer algo más de publicidad...

Y como despedida, una imagen de regalo. Hasta pronto, mis amigos guerreros...

Bueno, aquí estoy de nuevo con otro suceso de mi extraña vida.

Hace unos días, me dieron un empleo de mantenimiento en un colegio. Hasta ahí, vale. Ahora viene lo raro.

-El colegio es tres veces mi instituto, el cual dicen que es el más grande de Badalona.
-Es un internado.
-Tiene células desde guardería hasta universidad.
-Está en la zona más pija, repipi y tiquismiquis de Barcelona (O al menos, que yo haya visto hasta el momento).

Dicho colegio (Llámalo colegio, llámalo residencia, llámalo atracoamanoarmada) necesita manos para cambiar de sitio camas, pupitres, armarios... y también para pintar las paredes que los imbéciles de los niñatos pintan, enganchan cinta adesiva, chicle mágico este de color azul, e incluso queman las paredes. Aquí os pongo lo que me ocurrió.

Día 1 (De un contrato de dos días de prueba): Lugar donde vestirme: Vestuario de las chicas.

Así es, el vestuario que utilizo es el casi inutilizado vestuario de las chicas de la pista blanca de baloncesto. Eso quiere decir dos cosas.

1ª: Tengo que darme prisa para cambiarme, porque las chicas tienen que entrar por las mañanas.
2ª: Como entre en el momento en que se cambian (O al revés) voy a acabar muerto.

Después, a montar camas. Veinte habitaciones con camas nuevas. Nos tiramos todo el día haciendo eso.

Vuelta a casa. Pies destrozados, cabreo general por el hecho de que un puñetero criajo y pijo me llamara "Delincuente" y aproximadamente hora y media de camino. Simplemente, hecho polvo.

Día 2: Llegada, vestirse en el vestuario y a trabajar de nuevo. Sacando pupitres, jodiendo a los adolescentes que están durmiendo y pintando una habitación entera de color blanco porque los criajos estúpidos han puesto pegatinas y cosas así (Había una quemada en la propia habitación) y después, el descubrimiento que detrás de las camisetas colgadas en la pared hay huecos que conducen a la habitación de al lado. Putos críos.

También la venganza contra el criajo que me llamó delincuente. Jeje, ese ya no vuelve a decirme nada, aunque realmente fue un accidente. Mientras pintaba el techo de la habitación, el muy inconsciente entra y hace el estúpido. Me bajo, le digo que salga, le importa un pepino lo que diga, agarro yo el cubo de pintura cerrado, subo de nuevo y ala, el muy estúpido a hacer el imbecil de tal manera que acabé agarrándome a la persiana porque el muy idiota empujó la escalera y el cubo de pintura aún cerrado le cayó encima de la cabeza. Jódete, por capuyo.

Pero todo eso ha pasado a un segundo plano cuando el coordinador me ha dicho cuanto cobraré (aproximadamente) en las cuatro semanas que estaré trabajando.

¡¡¡1.500 EURAZOS!!! ¡¡¡ Y SIN CONTAR CON EL PLUS DEL FINIQUITO, LOS PLUSES DE VERANO Y EL TRANSPORTE!!!

No he visto tanta pasta en mi cuenta de ahorros en mi vida.

Ah, y he cobrado 123'75 € por currar 2 días. Al menos, me sacaré algo... como el ladrón de corriente que saco ahora de mi bolsa...

Nos vemos.

Cierto es que este blog ha sido actualizado poco a poco con la pequeña historia no tan ficticia del muchacho Ferrik. Sin embargo, hoy quiero cambiar un poco de aires, pues este blog no es solo Ferrik, aunque así sea.

Hoy, 24 de Junio, mi abuelo materno, Domingo Romero, y su hermano Francisco, habrían cumplido a día de hoy 76 años. Sin embargo, por jugadas del destino, mi abuelo y su hermano murieron hace unos 19 años.

Yo no conocí a mi abuelo. Él a mí sí. Fuí el único nieto que llegó a conocer. Según lo que me han contado, a mi abuelo le encantaba estar junto a mí, jugar a las peleas y llevarme de paseo. Sin embargo, poco después de nacer yo, los médicos le diagnosticaron cáncer de huesos, el peor de todos...

Actualmente, si tienes cáncer, puedes llegar a llevar una vida más o menos normal. No te curas, cierto, pero tienes una esperanza de vida algo lejana. Sin embargo, aún ahora, el cáncer de huesos es incurable e intratable, pues los tumores se crean dentro del hueso y, poco a poco, el horrible dolor que se siente es insoportable. Cuando yo cumplí los once meses, mi abuelo Domingo no reconocía a nadie. Había perdido la razón y era casi como un vegetal, pues no podía ni comer solo.

Murió sin llegar a conocer al resto de sus nietos, ni a saber algo nuevo del único nieto el cual conoció.

Poco tiempo después, su hermano Francisco, gemelo de mi abuelo, también murió. Y... como si las leyes de la genética hubieran querido jugar a ser Dios, murió exactamente de lo mismo que mi abuelo. A él le recuerdo... vagamente... en casa de mi abuela materna.

Hoy... hoy debería haber ido a la Iglesia, sin embargo, he ido al cementerio. Siendo yo el único nieto que conoció, me gusta ir de vez en cuando para que pueda ver, si está cerca de donde ahora está su cuerpo (O lo que queda de él) para que sepa cómo estoy.

No se si hubiera estado orgulloso de mí. Fue campeón de España de Lucha Greco-Romana en su tiempo, y yo casi llego a campeón de Cataluña de Karate, pero no llegué a serlo. Dicen que habría estado muy contento de verme con el traje de karate. ¿Se hubiera decepcionado cuando lo dejé...? Nah... creo que no... creo que él lo hubiera entendido...

Así pues, esta entrada es para recordar a alguien que no recuerdo. Estés donde estés, Abuelo, cuídate... y recuerda que no quiero verte hasta dentro de ochenta años como poco. ¿Está claro? Así que... no te olvides del nieto que una vez tuviste y que no te olvida.

Gracias por leer esto...

Después de aquel incidente con el muchacho, Ferrik estubo un tiempo con un humor de perros. Cualquier cosa le afectaba y le ponía de los nervios, pero al paso de los días, se le fue bajando el enfado.

Comenzó a frecuentar una página electrónica en la que hacían una pequeña historia. Dicha historia estaba basada en un juego que a Ferrik y a Tamber le gustaba mucho, y el ambiente que había en el grupo de personas que hacían dicha historia era muy bueno.

El chico se hizo muy amigo de uno de ellos, llamado Ameros, el cual encarnaba a otro personaje, el cual se hizo amigo del de Ferrik. Entre los dos lucharon y lucharon y se hicieron grandes compañeros de armas, y Ferrik y Ameros se hicieron grandes amigos. Un tiempo después conocieron a Demarlde, una chica que también se unió al grupo, y entre los tres hicieron grandes gestas en la historia. Se lo pasaban bien haciendo la historia, y se pasaron varios años haciéndola (¿O fueron meses...?). También conocieron a Koln y a su hermana Neneke, la cual se hizo gran amiga de Tamber.

Los personajes evolucionaron lentamente y se convirtieron en un grupo de guerreros muy poderosos. Se apoyaban unos a otros, tenían sus rencillas, luchaban entre ellos y juntos, pero siempre caminando hacia delante. Al mismo tiempo, los que estaban detrás de ellos se hicieron grandes amigos, y al poco tiempo todos pasaron a formar parte de un gran foro.

Dicho foro fue, por así decirlo, una pequeña casa en la que se refugiaban para hablar de lo que fuera. Allí, Ferrik conoció a otras dos personas que cambiarían su vida. Una de ellas se llamaba Arwen, la otra Sadne. Ambas eran chicas. Arwen era mayor que Ferrik, y Sadne era tres años menor que él.

Ferrik y Tamber hicieron muy buenas migas con ambas chicas, y al poco tiempo Ferrik pensó que Arwen era la persona que se había ganado su corazón. Durante un tiempo, a través de internet, estuvieron, de alguna manera, queriéndose.

El chico también tenía una buena relación con Sadne. Al tiempo, llegó a quererla mucho más de lo que él hubiera esperado de alguien que conoció por internet. La quería de la misma manera que quería a Tamber en esa época. Poco se esperaba lo que ocurriría.

Durante aquella temporada, Ferrik tenía muy pocos ataques, pero los que tenía eran realmente fuertes. Hubo dos ocasiones en las que Ferrik tuvo que estar hospitalizado, y por dichos ataques perdió un curso entero.

Sin embargo, tenía el apoyo de todos ellos. Ameros, Tamber, Arwen y Sadne. Las cuatro personas que consiguieron salvarle de una oscuridad muy grande.

Y un día, Ferrik notó algo extraño al despertarse.

No había soñado con la Pálida Dama.

Comenzaba el verano. Ferrik trabajaba con su padre, y Tamber consiguió trabajo en una tienda de ropa. El periodo de tiempo se acortaba, y un día, Ferrik tuvo que ir al hospital. Le hicieron muchas pruebas y lo mandaron a casa. Los doctores no salían de su asombro. El chico debería haber muerto hace varios años, sin embargo ahora estaba fresco como una rosa.

A mediados de Julio, llegó una sorpresa. Tamber había sido despedida por agredir a un cliente, el cual le había puesto la mano en el trasero. Los argumentos no convencieron a la gerente, y fue despedida. Los padres de Ferrik decidieron mandar a Tamber a un colegio interno para señoritas. Debería estar internada allí varios cursos, o eso le dijeron a Ferrik en aquel entonces.

El día en que se tenía que marchar (¿O fue después? ¿O antes? Aquella época es tan borrosa...), Tamber se acercó a Ferrik y se lo llevó aparte. Ferrik tenía 17 años y ella 16.

-Ferrik... -Tamber, por alguna razón, tartamudeaba bastante. -Quiero... tengo... tengo que decirte algo...
-Tamber. ¿Tienes fiebre? Tienes la cara completamente roja. -el chico le puso la mano encima de la frente, pero ella le agarró la mano.
-No, Ferrik, no tengo fiebre... Ten por seguro que esto que te voy a decir es muy dificil de expresar pero... tengo que decírtelo... -Tamber respiró hondo, y de repente abrazó a Ferrik y le dijo al oído. -Ferrik... te quiero mucho...
-Y yo también, Tamber. ¿A que viene esta muestra de afecto tan repentina? -Preguntó el chico extrañado.
-No me refiero... al afecto... Yo... te quiero, Ferrik... Mucho más de lo que se me permitiera por quien soy... Te amo, Ferrik...

Acto seguido, Tamber se alejó de él y se marchó corriendo, dejando a Ferrik anonado.


Continuará...

La herida del muchacho se cerró rápidamente, pero durante un tiempo tubo que llevar una pequeña venda. Entre Tamber y Ferrik hicieron que nadie se diera cuenta, pues siempre llevaba ropa de manga larga y una muñequera de estilo Heavy Metal, con pinchos, para que no se notara que tenía la mano vendada.

En varios días, ya cuando pensaban que estaba arreglado, Ferrik se dirigió con Tamber a casa de su amiga, y su padre le sacó la venda al muchacho. La herida había cicatrizado bastante bien y solo le quedaba una simple marca en el brazo. Era muy pequeña, pero se veía claramente.

-Nadie sabrá qué es. -Dijo el doctor. -Y si no se lo dices, podrías hacerlo pasar por una herida normal y corriente.

Ferrik solo asintió, y Tamber y él se marcharon de la casa. Únicamente debía tener puesta una pequeña venda parecida a una tirita, y en un tiempo, se la podría quitar.

El tiempo pasó. Tamber y Ferrik fueron a unas cuantas competiciones representando a su Dojo, pero quien luchaba era Tamber. Ferrik era el encargado de llevar a las chicas componentes del equipo de su Dojo. Lo que más impresionava del grupo era el modo en que esperaba Tamber. Se sentaba de espaldas, se quitaba la parte superior del traje de karate y se colocaba una cinta roja en la frente. Hasta ahí, no había problema... solo que la camiseta reglamentaria que deben usar las chicas debajo del traje de karate de Tamber había sido... ligeramente modificada. Ella lucía una camiseta negra con el número "666" en letras rojas, y cuando se giró para luchar... Simplemente, ganó el primer combate por abandono del rival.

Pasó cerca de un año. Tamber había ganado varias medallas, igual que Ferrik, en las competiciones, y el muchacho estaba realmente feliz.

Una tarde, Ferrik salió de paseo solo, y se encontró con una amiga de antes del incidente de las escaleras. Ella le saludó afectuosamente y ambos comenzaron a hablar animadamente. Él le preguntó por su hermano, un chico de la edad de Tamber, pero ella le comentó que su hermano estaba aún algo resentido con Ferrik por el incidente, pero que estaba en casa, junto con Tamber, charlando. Ella le invitó a subir a casa, y Ferrik, sabiendo que Tamber estaría también, aceptó la propuesta.

Subieron en ascensor, pues era un piso alto, y cuando se acercaron a la puerta, escucharon un grito desde el interior. La amiga de Ferrik se apresuró en abrir la puerta, y cuando entraron y se dirigieron al comedor, se encontraron con una escena... por describirla de alguna manera, terrorífica.

Tamber, en el suelo, con la ropa algo rasgada y con la ropa interior rota, y al hermano de la amiga de Ferrik, encima de ella, medio desnudo. Tamber gritaba intentado apartarse del chico, pero este la agarró con fuerza, pero se giró al notar que alguien había entrado en la casa.

Ferrik estaba inmovil, en la entrada del salón, mirando la escena.

Y algo se rompió dentro de él.

No había dolor.

No sentía el dolor.

No le importaba lo más mínimo su pecho.

Solo sentía que debía ayudar a Tamber.

Se acercó al muchacho y, antes de que se levantara, le golpeó con la pierna en el estómago con tanta fuerza que lo levantó un poco del suelo. Lo apartó de Tamber, lo dejó en el suelo, y comenzó a golpearle con el puño en la cara. Un puñetazo detrás de otro. Todos directos a la boca y a las mejillas, al mentón, a los ojos. El chico escupía sangre, pero a Ferrik no le importaba. Se levantó y comenzó a golpearle con las piernas en el pecho, en el costado, en el estómago. Acabó saltando encima del chico con todas sus fuerzas mientras veía cómo este intentaba escapar.

Al final, no sabe cuando terminó de golpearle. Cuando recuperó la cordura, estaba sentado en el sofá de la casa de su amiga. Al chico se lo habían llevado al hospital, sus padres irían allí directamente, y la hermana estaba con Tamber, la cual estaba totalmente descontrolada. Cuando Ferrik se levantó, se encontró con las dos chicas.

-Yo... lo siento... no quería... él estaba... -Ferrik no se atrevía a mirar a su amiga, pero esta le puso una mano en el hombro. Cuando la miró, Ferrik vio que ella no le miraba con reproche.
-No te culpo de lo que has hecho. Si no hubieras saltado tú, hubiera saltado yo. No te preocupes, tienes mi testimonio, y mis padres ya lo saben. Id a casa, os irá bien.

El chico miró un momento a Tamber. Esta estaba vestida con ropas sin romper, pero no se atrevía a mirar a la cara a Ferrik. La chica se separó diciendo que tenía que ir a hacer unas cosas a su cuarto y dejó solos a Tamber y a Ferrik. El chico bajó la cabeza y dijo.

-Lo siento...
-No tienes que disculparte... -Dijo ella, y se acercó a Ferrik. Con un pañuelo, comenzó a limpiarle la cara. -Estas... sucio...
-Debo lavarme... -Dijo él con una sonrisa nerviosa. -Debo estar hecho un adefesio...
-No tanto como cuando saliste de aquella fosa mientras trabajabas. -Dijo ella con un matiz de burla.
-Cierto, si... -Ferrik, después de reir, abrazó a Tamber. -Perdona... lo siento... Por mi culpa...
-¿Por tu culpa? ¿Acaso tú le dijiste que hiciera eso? -Dijo la chica, abrazando a Ferrik.
-No... Pero si no hubiera pasado aquello... lo de las escaleras... Tú no tendrías que haber pasado por esto...
-Ferrik... -Tamber temblava. -Esto... ¿Es lo mismo que cuando los chicos aquellos...?
-... Sí... No podía pensar...
-Dabas... miedo... -Dijo ella, y abrazó a Ferrik más fuerte. -Dabas... mucho miedo...
-Ahora ya pasó todo... -Dijo él y la apartó un poco. -Volvamos a casa... ¿Te parece?

Ella, con lágrimas en los ojos, asintió. Ferrik se lavó la cara, se despidió de su amiga, y se marcharon hacia donde ellos vivían.

Al cabo de poco tiempo, se volvieron a encontrar con la chica. Esta les dijo que sus padres habían decidido que mandarían a su hermano a una escuela/internado en cuanto saliera del hospital, pues tenía fracturados varios huesos del cuerpo. Le pidió disculpas por parte de su hermano a Tamber, pero ella le dijo que si lo volvía a ver, le rompería los dientes de una patada.

Poco tiempo después... comenzó la recta final de la lucha de Ferrik... Tamber se volvió mucho más fuerte... y él... él conoció a sus aliados y amigos...

Continuará...

Guerrero Gris

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Estudiante de Psicología, escritor en ratos libres, creador de juegos de rol cada tanto, padre de familia, aficionado a los videojuegos, Ásatrù. Bastante por hacer. ¿No?

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