Montañas de Xián

En la Guerra. Victoria. En la Paz, Vigilancia. En la Muerte, Sacrificio.

La herida del muchacho se cerró rápidamente, pero durante un tiempo tubo que llevar una pequeña venda. Entre Tamber y Ferrik hicieron que nadie se diera cuenta, pues siempre llevaba ropa de manga larga y una muñequera de estilo Heavy Metal, con pinchos, para que no se notara que tenía la mano vendada.

En varios días, ya cuando pensaban que estaba arreglado, Ferrik se dirigió con Tamber a casa de su amiga, y su padre le sacó la venda al muchacho. La herida había cicatrizado bastante bien y solo le quedaba una simple marca en el brazo. Era muy pequeña, pero se veía claramente.

-Nadie sabrá qué es. -Dijo el doctor. -Y si no se lo dices, podrías hacerlo pasar por una herida normal y corriente.

Ferrik solo asintió, y Tamber y él se marcharon de la casa. Únicamente debía tener puesta una pequeña venda parecida a una tirita, y en un tiempo, se la podría quitar.

El tiempo pasó. Tamber y Ferrik fueron a unas cuantas competiciones representando a su Dojo, pero quien luchaba era Tamber. Ferrik era el encargado de llevar a las chicas componentes del equipo de su Dojo. Lo que más impresionava del grupo era el modo en que esperaba Tamber. Se sentaba de espaldas, se quitaba la parte superior del traje de karate y se colocaba una cinta roja en la frente. Hasta ahí, no había problema... solo que la camiseta reglamentaria que deben usar las chicas debajo del traje de karate de Tamber había sido... ligeramente modificada. Ella lucía una camiseta negra con el número "666" en letras rojas, y cuando se giró para luchar... Simplemente, ganó el primer combate por abandono del rival.

Pasó cerca de un año. Tamber había ganado varias medallas, igual que Ferrik, en las competiciones, y el muchacho estaba realmente feliz.

Una tarde, Ferrik salió de paseo solo, y se encontró con una amiga de antes del incidente de las escaleras. Ella le saludó afectuosamente y ambos comenzaron a hablar animadamente. Él le preguntó por su hermano, un chico de la edad de Tamber, pero ella le comentó que su hermano estaba aún algo resentido con Ferrik por el incidente, pero que estaba en casa, junto con Tamber, charlando. Ella le invitó a subir a casa, y Ferrik, sabiendo que Tamber estaría también, aceptó la propuesta.

Subieron en ascensor, pues era un piso alto, y cuando se acercaron a la puerta, escucharon un grito desde el interior. La amiga de Ferrik se apresuró en abrir la puerta, y cuando entraron y se dirigieron al comedor, se encontraron con una escena... por describirla de alguna manera, terrorífica.

Tamber, en el suelo, con la ropa algo rasgada y con la ropa interior rota, y al hermano de la amiga de Ferrik, encima de ella, medio desnudo. Tamber gritaba intentado apartarse del chico, pero este la agarró con fuerza, pero se giró al notar que alguien había entrado en la casa.

Ferrik estaba inmovil, en la entrada del salón, mirando la escena.

Y algo se rompió dentro de él.

No había dolor.

No sentía el dolor.

No le importaba lo más mínimo su pecho.

Solo sentía que debía ayudar a Tamber.

Se acercó al muchacho y, antes de que se levantara, le golpeó con la pierna en el estómago con tanta fuerza que lo levantó un poco del suelo. Lo apartó de Tamber, lo dejó en el suelo, y comenzó a golpearle con el puño en la cara. Un puñetazo detrás de otro. Todos directos a la boca y a las mejillas, al mentón, a los ojos. El chico escupía sangre, pero a Ferrik no le importaba. Se levantó y comenzó a golpearle con las piernas en el pecho, en el costado, en el estómago. Acabó saltando encima del chico con todas sus fuerzas mientras veía cómo este intentaba escapar.

Al final, no sabe cuando terminó de golpearle. Cuando recuperó la cordura, estaba sentado en el sofá de la casa de su amiga. Al chico se lo habían llevado al hospital, sus padres irían allí directamente, y la hermana estaba con Tamber, la cual estaba totalmente descontrolada. Cuando Ferrik se levantó, se encontró con las dos chicas.

-Yo... lo siento... no quería... él estaba... -Ferrik no se atrevía a mirar a su amiga, pero esta le puso una mano en el hombro. Cuando la miró, Ferrik vio que ella no le miraba con reproche.
-No te culpo de lo que has hecho. Si no hubieras saltado tú, hubiera saltado yo. No te preocupes, tienes mi testimonio, y mis padres ya lo saben. Id a casa, os irá bien.

El chico miró un momento a Tamber. Esta estaba vestida con ropas sin romper, pero no se atrevía a mirar a la cara a Ferrik. La chica se separó diciendo que tenía que ir a hacer unas cosas a su cuarto y dejó solos a Tamber y a Ferrik. El chico bajó la cabeza y dijo.

-Lo siento...
-No tienes que disculparte... -Dijo ella, y se acercó a Ferrik. Con un pañuelo, comenzó a limpiarle la cara. -Estas... sucio...
-Debo lavarme... -Dijo él con una sonrisa nerviosa. -Debo estar hecho un adefesio...
-No tanto como cuando saliste de aquella fosa mientras trabajabas. -Dijo ella con un matiz de burla.
-Cierto, si... -Ferrik, después de reir, abrazó a Tamber. -Perdona... lo siento... Por mi culpa...
-¿Por tu culpa? ¿Acaso tú le dijiste que hiciera eso? -Dijo la chica, abrazando a Ferrik.
-No... Pero si no hubiera pasado aquello... lo de las escaleras... Tú no tendrías que haber pasado por esto...
-Ferrik... -Tamber temblava. -Esto... ¿Es lo mismo que cuando los chicos aquellos...?
-... Sí... No podía pensar...
-Dabas... miedo... -Dijo ella, y abrazó a Ferrik más fuerte. -Dabas... mucho miedo...
-Ahora ya pasó todo... -Dijo él y la apartó un poco. -Volvamos a casa... ¿Te parece?

Ella, con lágrimas en los ojos, asintió. Ferrik se lavó la cara, se despidió de su amiga, y se marcharon hacia donde ellos vivían.

Al cabo de poco tiempo, se volvieron a encontrar con la chica. Esta les dijo que sus padres habían decidido que mandarían a su hermano a una escuela/internado en cuanto saliera del hospital, pues tenía fracturados varios huesos del cuerpo. Le pidió disculpas por parte de su hermano a Tamber, pero ella le dijo que si lo volvía a ver, le rompería los dientes de una patada.

Poco tiempo después... comenzó la recta final de la lucha de Ferrik... Tamber se volvió mucho más fuerte... y él... él conoció a sus aliados y amigos...

Continuará...

1 La gente opina...:

Aquel día nunca se olvidará... Recuerdo la cara de Ferrik... daba... mucho miedo... Parecía un demonio salido del Infierno...

Guerrero Gris

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Estudiante de Psicología, escritor en ratos libres, creador de juegos de rol cada tanto, padre de familia, aficionado a los videojuegos, Ásatrù. Bastante por hacer. ¿No?

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