Montañas de Xián

En la Guerra. Victoria. En la Paz, Vigilancia. En la Muerte, Sacrificio.

Viernes 27 de Noviembre, sala Razzmataz 2 de Barcelona.

Ahí estuve yo, con mi ropa negra, mi sudadera de Metallica (Porque la de Sonata no la encontré por ningún sitio) y preparado para horas de Heavy Metal.

Fue un conciertazo, aun cuando a todos les pareciera corto.

Entre las canciones que tocaron están "Don't Say a Word", "The Cage", "Replica" y "Full Moon", sin contar otras muchas que ahora mismo no tengo en la cabeza.

Pero al menos, vamos a dar a conocer un poco a este grupo.

Sonata Arctica es un grupo de Power Metal Progresivo (Según nuestra amiga Wikipedia) proveniente de Finlandia, pero como algunos como yo y como mi gran amigo Pedrou decimos... Da igual si es Power Metal o lo que sea, entra en el término Heavy Metal. Sus integrantes son cinco:

Tony Kakko (Voces y Teclado)
Tommy Portimo (Batería)
Marko Paasikoski (Bajo y Segundas voces)
Henrik Klingenberg (Teclados y Voces guturales)
Elias Viljanen (Guitarra)

Llevan dando guerra diez años, desde que sacaron su album "Eclíptica", con canciones como "8th Commandment", "Kingdom for a Heart" o las siempre aclamadas "Replica" y "FullMoon", pero siempre poniendo ese punto suyo en el cual da a entender algunas historias dentro de las canciones (Sin ir más lejos, FullMoon habla de la historia de un licántropo recién transformado y de su amada). Canciones buenas de sus discos tienen muchas, sin embargo las que a mi más me gustan son, a parte de las ya dichas, "Mary-Lou", "Black Sheep", "San Sebastian", "Wolf & Raven", "Respect The Wilderness" (Disco Silence), "Victoria's Secret", "Broken" (Disco Winterheart's Guild), "Misplaced", "Ain't Your Fairytale", "Reckoning Day, Reckoning Night", "My Selene", "Wildfire", "White Pearl, Black Oceans" (Disco Reckoning Night), "Caleb", "The Vice" y "The Harvest" (Disco Unia). Esas son mis canciones favoritas de Sonata Arctica, aunque el resto también me gustan mucho.

Si he de ser sincero, no recuerdo cuanto duró el concierto, solo recuerdo el griterío, la camadería de un concierto de Heavy Metal, las luces, la música... En resumen, recuerdo el concierto. Cuando llegué a casa tuve que tomarme algo para la garganta del dolor que tenía de tanto gritar. Tenía un nivel de adrenalina tan elevado que iba aceleradísimo, y llegué a mi casa bastante tarde... Pero eso es lo normal en un concierto. ¿No? xD

En fin... A todos aquellos que quieran escuchar un poco la música de Sonata Arctica, aquí os dejo algunas canciones para que podáis escucharlas.







Espero que os gusten.


Nulla è reale, tutto è lecito.

Exactamente... Vamos a cambiar un poco el diseño del blog, así quedará mejor.

Esta vez he decidido darle un toque aún más oscuro (¿Por qué será...?) pero también he querido dar una imagen de algo que me está ayudando mucho.

Los eclipses son muy bonitos. ¿No creéis?

En fin, vamos con los cambios. A partir de ahora no saldrá el botón de agregar comentarios al final del post, si no al principio, junto a la fecha y todos los datos del post colocados. Se han cambiado algunos de los Países Vecinos pues algunas alianzas las han roto con las Montañas de Xián, así que los he quitado. Se ha añadido a los Países Vecinos el reino del gran Nieve (Sakuña! >O<) y se han cambiado las canciones que suenan en el Auditorio. También tenemos una pequeña frase hecha por los sabios que cada cierto tiempo iré cambiando.

No os quedéis ahí y decid algo en el blog, malditos...

Pronto empezaré a poner fichas de personajes de rol, pues he empezado a hacer personajes en muchos juegos y va a ser divertido (Al menos para mí xD).

De paso, os dejo un video sobre ese PEDAZO DE JUEGO que es Assassin's Creed II. Los que lo estén jugando y no quieran ver Spoilers sobre el Sujeto 16, no lo miréis. El resto, espero que más o menos lo entienda xD.



Bien, esto es todo por hoy.

Nulla è reale, tutto è lecito.

En memoria de un Dragón que luchó hasta el final... Se te echa de menos...
--------------------------------------

En aquel lugar, todo era verde. El suelo tenía una fondosa hierba que llegaba a los tobillos, y el cielo lo cubrían los árboles. La casita estaba justo al lado del camino, y allí solo vivía la mujer del guardabosques.

Hacía años, la guerra había empezado. Xián era un país próspero, con un buen rey, buenos consejeros y grandes guerreros. Tenía alianzas por todas partes. Sin embargo, una de esas alianzas acabó rompiéndose. Aquel país se unió a otro más lejano y atacaron Xián... incluso intentaron acabar con el Señor de Plata a traición.

Por esas razones, el guardabosques tuvo que ir a sumarse a las filas del ejército de Xián. Lo hizo orgulloso, pues quería a su país, a su bosque, a su esposa... aunque no en ese orden de preferencias, por supuesto.

Él se marchó, y ella se quedó sola. Cada día, pasaba alguien por el camino, y ella les ofrecía descanso en su casa, comida y agua, pero los viajeros no tardaban mucho en marcharse, sin dar noticias de la guerra ni de su marido.

Un día, llegó hasta la casa una mujer. Sus cabellos eran largos y rojos, y su armadura ligera y verde con el símbolo de la casa real de Xián. Era conocida por todo el país.

-Mi señora. ¿En qué puedo ayudaros? -Le dijo ella solícita.
-Tranquila... he venido por otros asuntos. -Le contestó. -Pero sí podrías darme un poco de agua, por favor.

La mujer se apresuró al interior de la cabaña. Nunca la había visto, pero era como la describían los demás. Alta, hermosa y con una sonrisa pícara constante en sus labios. Regresó con el agua y ambas se sentaron en el banco al lado del camino.

-¿Cuánto hace que estáis aquí, señora? -Preguntó la pelirroja sorbiendo de su vaso.
-Hace tanto que ya no lo recuerdo... -Le contestó. -Años atrás, antes de que empezara la guerra, vivía con mi esposo. Era guardabosques.
-Lo se.

La escueta respuesta de ella extrañó a la mujer.

-¿Conoció a mi esposo?
-No, no lo conocí... al menos, no todavía.
-¿Queréis decir que pronto volverá? -Ilusionada, se acercó un poco más a la dama. -¿Que la guerra acabará pronto?
-A la primera pregunta... si, pronto volverá, es su destino... -Bajando la cabeza, evitó mirarla. -Sin embargo, no acabará pronto la guerra... puede que dure otros tantos meses... puede que incluso años...
-Ganaremos la guerra. -Dijo con firmeza ella. -Xián tiene grandes guerreros, y os tenemos a vos, al General Dragón y al Señor de Plata. Y siempre podemos pedir ayuda a nuestros aliados.
-La nación ninja... El Rey Nieve... Los guerreros de la montaña del dragón... -La dama sonrió. -Si... tenemos aliados... y seguro que arriesgarían mucho para ayudar al Señor de Plata...
-Igual que vos, mi señora.
-Si... igual que yo... sin embaro mi camino se separa de su Majestad.

La mujer la miró extrañada.

-¿Qué queréis decir?
-¡Mi amada!

La mujer dejó de ver a la dama y vió a lo lejos a su esposo. Con lágrimas en los ojos, fue corriendo hasta él y lo abrazó. La dama solo se quedó sentada.

-Tanto tiempo... -Dijo ella mientras lloraba.
-Pero al fin estaremos juntos... -Contestó él.
-Eso es cierto... pero todavía falta un tiempo para que estéis completamente juntos. -La dama, con actitud pensativa, se acercó a ellos.

El hombre, con los ojos muy abiertos, la miró de arriba abajo.

-Vos sois la dama de plata... ¿Qué hacéis aquí?
-Está de viaje, amor. -Dijo ella con una sonrisa.
-¿De viaje...? -El hombre miró a su esposa y luego a la dama. -Pero eso es imposible... yo os vi morir...

La mujer miró a la dama, la cual sonreía con tristeza.

-Así es... me viste morir... pero tu no recuerdas tu propia muerte...
-¿Mi propia...?
-Este es el Bosque del Anochecer... -Dijo la Dama de Plata abriendo los brazos. -Y vosotros érais los guardianes del bosque. Por este camino pasan las almas que van desde el mundo de los vivos al mundo de los muertos.
-Pero... eso no puede ser... -La señora estaba asustada, mirando a los profundos ojos de la dama. -Yo tengo memorias, recuerdos de este sitio...
-Es cierto... pero cuando tu marido se marchó, tu te enfermaste... Y unas fiebres muy fuertes se llevaron tu vida... ¿Recuerdas algún día que el sol se puso? ¿O haber comido algo desde que se fue tu marido?

La mujer se asustó más, pues no recordaba ni un solo bocado, ni un solo momento de oscuridad.

-Sin embargo, cada cierto tiempo, el guardián del bosque es reemplazado... -Dijo la Dama con una sonrisa. -Para que los anteriores guardianes puedan descansar...
-Eso quiere decir... -El hombre se tocó el pecho asustado, sin notar su propio latido. -Que yo también estoy...
-Si... una flecha atravesó tu estómago por la espalda al proteger a una niña.

El hombre se tocó la espalda... Ahí estaba el asta de flecha clavada en él... Pero no le dolía.

-¿Y vos, Dama de Plata? -Preguntó ella, empezando a tranquilizarse. -¿Qué os ocurrió a vos...?
-Una quimera embistió el carruaje en el que viajábamos un amigo y yo... -Con pesar en la voz, se tocó el brazo. -Morí un tiempo después...
-Yo fui quien os cuidó ese tiempo... -Dijo el hombre sorprendido. -De eso me acuerdo...
-Si... Pero ahora ya se acabó. -La Dama de Plata se acercó a ellos y les dio un suave empujón. -Os toca caminar por el Bosque del Anochecer... Os toca descansar.

La pareja, ayudada por la Dama de Plata, empezó a caminar. Poco a poco, los recuerdos volvieron a su mente. Las fiebres... las flechas...

-¿Qué será de vos, Dama de Plata? -Preguntó la mujer antes de irse.
-Soy la nueva guardiana del bosque... -La Dama, con una sonrisa triste, se despidió. -Que seáis felices los dos.

Ambos se agarraron de la mano y emprendieron el viaje, mientras que la Dama de Plata entraba en la cabaña. Se quitó la armadura y tomó un largo vestido negro, y cuando estuvo vestida, salió al camino y se sentó a esperar.

A esperar... pues algún día él también pasaría por el camino... Y ese día, la Dama y el Señor de Plata avanzarán por el Bosque del Anochecer, dejando el mundo de los vivos... y descansando al fin de traiciones, dolores y desilusiones.

Sara era pelirroja y exuberante, como en las películas. No era por casualidad. Sabía cuales eran las fantasías de los hombres y se había moldeado (con silicona, tinte, maquillaje, ropas) en consecuencia. El dinero, al fin y al cabo, no era problema para ella.

Sara era una diablesa y que el cuerpo en el que se encarnó tuviera nombre bíblico le hacía sonreír. No le tenía miedo a nada ni a nadie, mucho menos a los ángeles. Sabía algunos trucos que la protegían contra los ataques directos. Las espadas de los ángeles al servicio de las cazas de demonios no cortarían su vida. En cuanto a los otros, los intelectuales, los “quiero y no puedo”, como decía el demonio al que servía, solo merecían su desprecio. Ella sí que era intelectual. Una intelectual sin ninguna moral castradora, más fuerte, más inteligente, más perversa. No, nadie la podría matar. Nadie.

Y llevaba siendo así desde hace 30 años, e incluso pensaba que podía desafiar a Dios.

Un día, Sara contrató a un nuevo secretario. Para su productora solamente contrataba humanos, pues los demonios solían ser demasiado… irresponsables, en el mejor de los casos. Su método de selección era muy especial, a la vez que simple: Solo le interesaban hombres inteligentes y eficaces, pero lo menos carismáticos e independientes posible. Tipos grises que solo tienen su trabajo, y que en casa solo leen un libro o ven un poco la tele. Todo para que pudieran venerarla a ella con auténtica pasión.

Su nuevo administrativo era un auténtico pardillo. Joven, algo guapo, con gafas y barba. Parecía siempre entre fascinado y aterrorizado por Sara, trabajaba hasta la medianoche sin cobrar horas extras, se anticipaba siempre a sus menores deseos y se sonrojaba hasta las orejas por cualquier cumplido que ella le dirigía.

Al principio, Sara no le prestó más atención de la que le prestaba a las hormigas. Sin embargo, con el tiempo, día a día, se dio cuenta de que el hombre era bueno en su trabajo. Muy bueno. Sus mismos colegas estaban encantados y admirados, los problemas diarios parecían temerle. Solo apareciendo y echando unas palabras parecía capaz de solucionar cualquier conflicto. Su voz era dulce, persuasiva… sexy.

Empezó a tratarlo más a fondo. Le divertía ver como su mano temblaba cada vez que le traía una taza de café, se acostumbró a desabrocharse uno o dos botones de su camisa cuando tenía que consultar algunos documentos de oficina con él. Se las arregló para crear sesiones de trabajo fuera de horas, en las que estaban los dos solos, solamente por el placer de verle ese sudor frío por su frente cada vez que sus ojos se encontraban.

¿Qué intenciones tenía respecto a Miguel? (Otro nombre bíblico, y este más fuerte… más risas para ella) Por supuesto, no era amor. Más bien era manipulación, el morboso placer de hacerle sufrir, hacerlo bailar como una simple marioneta. Al fin y al cabo… ¿No es ese el trabajo de los demonios, el corromper almas? Ese humano, con su cara de inocente y su sonrisa trémula, iba a ser corrompido… Por ella.

Nada personal, pues… Al menos al principio. Sara se dejó invitar a un restaurante. Le escuchó hablar sobre literatura medieval y fantástica (Siempre sin saber realmente lo que eso implicaba). Le recitó un extracto de un libro antiguo, versos tiernos y, a la vez, ardientes, mientras la música les envolvía. Empezó a ver a Miguel con otros ojos… ¿Qué se escondía detrás de esos grandes ojos oscuros?

Fue gracias a sus historias y escritos que ella accedió a ir a su casa. Un apartamento como había imaginado, con el típico desorden de soltero y libros por todas partes. Él quería mostrarle un viejo libro de poemas de amor. Sara se dejó caer en el desgastado sofá mientras él empezaba a leerle en voz alta las poesías, mejor que nunca, y Sara cerró los ojos bajo la música de su voz. Notó vagamente que él se acercaba, más varonil, más enérgico. Notó cómo le tomaba de la mano. Todo iba bien, muy bien. Con pasión, sus labios encontraron su rostro, su cuello…

No notó el aleteo. No notó la punzada.

La blanca espada se hundió con un movimiento seco y preciso. El cuerpo sin vida de Sara cayó en el sofá, desapareciendo como si fuera polvo, bajo el cuerpo inerte de Miguel. Detrás de ellos, otro Miguel, de ojos celestes y largos cabellos, dejó a un lado el arma, se apartó los cabellos, volvió a mirar al muchacho.

Había requerido tiempo. Pero lo había conseguido… sin embargo, no tenía esa satisfacción de haber obrado bien… Había tenido que sacrificar a un valioso aliado para ello… En esos momentos era cuando Miguel, “El que es como Dios”, se preguntaba si el fin justificaba los medios…

Recogió delicadamente el caído volumen de poesía y se limpió con una mirada triste la sangre que había caído en sus blancas alas.

¿Cuál podría ser el sueño dorado de un vampiro?


Quizá un pueblecito de los Cárpatos, una noche de luna llena, a kilómetros de cualquier ciudad o puesto de policía. Un puñado de casitas aisladas, con las calles sin alumbrado público y con una fea iglesia en el centro (Que habría que evitar cuidadosamente…)


Y Pedro, miembro de un antiguo clan de vampiros, acababa de descubrirlo. Por pura casualidad, mientras recorría con su Mercedes las carreteras secundarias de Rumanía. Nunca hubiera creído posible que existiera todavía un pueblecito así. No después del comunismo y esas cosas…


Se deslizó por las calles oscuras, feliz de sentir de nuevo sensaciones de otros tiempos. Pedro había cazado en París y en Nueva York, donde las mujeres son fáciles de atrapar, pero sin una pizca de esa sensación placentera que da la caza. El juego consistía en provocar miedo, en sentir, como sentían sus antepasados míticos, el terror de poblaciones enteras cuando caía la noche. Allí, en un escenario casi cinematográfico, Pedro se sintió como el mítico Drácula de las películas. Oyó pasos que se acercaban, y se escondió rápidamente entre las sombras de un muro. Solo le faltaba una chica rubia y de buenas proporciones para que todo fuera perfecto.


Cuando ella llegó, el vampiro sintió ganas de gritar, de aullar a la luna como esos despreciables lupinos, y darle gracias a Ese de ahí arriba, al barbas, por una vez desde que fue Abrazado. Era perfecta. Rubia, con los cabellos largos y sueltos brillando bajo la luna, vestida con una blusa y falda blancas que el viento pegaba en su cuerpo… Se deslizó tras ella como una sombra. Entonces una intuición, un mal presagio alertaron a la muchacha, que apretó el paso, con sus altos tacones haciendo un sonido regular y seco sobre la acera. Él también apretó el paso, para no perderla de vista, para aumentar poco a poco su deliciosa sensación de miedo y terror. La muchacha se metió en una calle particularmente oscura. Era el momento perfecto. El vampiro se transformó en humo, se deslizó alrededor de la chica, recuperó su forma humana con sus brazos abrazándola por la cintura, sus caninos brillaron bajo la luna… La muchacha se debatió aterrorizada, lanzando un estruendo grito. Él acercó sus dientes al cuello de ella…


Clic.


El vampiro se paró en seco.


¿Cómo que clic?


Se detuvo, desconfiado y atento. Ante su sorpresa, la chica también se inmovilizó, y esperó a que él volviera de nuevo la cabeza hacia ella para volver a gritar. Era extraño. Se dio cuenta de pronto que ella no intentaba huir y la miró con más atención. No parecía asustada. De hecho… no parecía nada


Volvió la cabeza. Ella interrumpió sus gritos.


Posó la mirada en su rostro… la chica volvió a aullar, nota por nota, entonación por entonación, el primer grito que había lanzado antes.


La soltó. Ella dejó de gritar y quedó ante él, sin hacer nada, los brazos caídos, sin expresión en su mirada. Esto lo enfureció. Este juego ya no era divertido. De un único golpe, le arrancó la cabeza.


… que hizo poc y cayó al suelo.


¿Cómo que poc?


Los cables que salían de su cuerpo chisporroteaban alegremente. El cuerpo decapitado seguía ahí, de pie, con la luna iluminando su interior de plástico y metal.


Oh mierdamierdamierdamierda…


El vampiro retrocedió lentamente, presa de un terror supersticioso. Su Mercedes estaba donde lo había dejado, en la entrada del pueblo. Empezó a rehacer el camino…


Clic.


Pedro empezó a correr, sin mirar atrás. Apenas fue consciente de que la iglesia había desaparecido…


Por un instante creyó que iba a volverse loco. Los edificios estaban desapareciendo en la nada, siendo reemplazados por pedazos de oscuridad. Pedro nunca se había preocupado mucho de la tecnología punta, así que no estaba precisamente familiarizado con los robots… ni con los hologramas.


Clic.


Otro grupo de edificios se esfumó.


El miedo empezó a formarse como escalofrío helado por su columna. Empezó a correr ciegamente, como un loco. ¿Qué importaba un grupo de edificios? Ni quería ni podía pensar. Solo sabía que dentro de quince, veinte metros saldría del jodido pueblo…


El suelo empezó a temblar bajo sus pies…


Gritó, queriendo llorar, presa de la histeria. A su alrededor, los edificios restantes se esfumaron, mostrando a varias personas con armas automáticas en las manos.


Y ante su aterrorizada mirada… Empezaron a disparar.

¿Te creerías que todo empezó cuando Armando Feister era un niño? ¡Y un niño con bastantes problemas con las matemáticas, además! Y eso es bastante extraño, si tenemos en cuenta que luego llegaría a ser el economista y gerente de la empresa en la que ahora trabaja…


Como te decía… el pequeño Armando tenía una clara dificultad para aprender las dichosas matemáticas. Criado en un ambiente donde el fracaso escolar era una desgracia o, como poco, no entendido, esa asignatura se había convertido en su peor pesadilla. Hubiera hecho cualquier cosa para asimilar el complejo funcionamiento de los números. Cualquier cosa… Incluso vender su alma.


Encontró el viejo libro en la casa de su abuela, en el desván… Si, esa misma casa de las afueras, donde ahora vive, y ese mismo desván que usa como despacho… y como almacén. Esa casa que aún hoy guarda en su interior secretos que es mejor que la luz no las vea. Era un libro mohoso, muy antiguo, de páginas de pergamino y escritura manuscrita y gótica. Su título: Aquelarre, y, para decirlo en pocas palabras, trataba sobre la magia negra y sobre cómo invocar demonios… Vete a saber cómo consiguió un niño descifrar la escritura, y mucho menos, conseguir los componentes… Pero lo hizo, una noche sin luna. En el sótano de la vieja mansión, siguiendo paso por paso las órdenes del libro: dibujar el pentáculo que encerraría al demonio y lo ataría a su voluntad… quemar las hierbas… los pelos de macho cabrío… los licores extraños y repugnantes… removerlo todo con la mano cortada de un ahorcado…


Y me invocó.


Parpadeó un poco, ya que se esperaba un demonio convencional… ya sabes, rojo, cuernos, cola acabada en flecha… No me esperaba a mi, un hombre alto, con gafas plateadas, cabello largo y pelirrojo atado en coleta, un colmillo como pendiente en mi oreja izquierda y con mi traje completamente negro. Mientras estaba boquiabierto, aproveché para echar un vistazo al lugar… y lo que ví me gustó… Oh, si, me gustó mucho…


-¿Eres un demonio…? –Me preguntó al fin.

-Bueno… Podría decirse que si. –Le contesté con educación y una sonrisa.

-Verás… Te he invocado porque tengo unos cuantos problemas con las matemáticas…

-¡No me digas! –Dije dando una palmada y con una sonrisa. –Y con la geometría también. ¿Verdad?

-¡Caray, si! ¿Cómo lo sabes?

-Intuición, pequeño… -Le contesté a la vez que salía del interior del pentágono

Yyyyyyyy aquí vengo con la segunda parte de los videos de las series antiguas. Si, ya se que me tardé en ponerlo, pero... ¿Qué más da? Más vale tarde que nunca. ¿No?

Empecemos con un clásico entre los más clásicos.



Yyyyyy SI. ¡GO GO POWER RANGERS!

Aquellos de mi generación estarán de acuerdo conmigo que los Power Rangers marcaron una época en todos los niños. ¿Quién no ha jugado a metamorphosearse en el patio del colegio? "Dinozord Mamut, Dinozord triceratops, Dinozord Esmilodon, Dinozord Pterodáctido, Dinozord Tiranosaurio". Buah, aquel era el grito de guerra de todo niño, y cuando salió el Green Ranger "DRAGONZORD" como el Ranger malvado TODO el mundo quería ser el Ranger Verde. ¿Por qué? Por que sí. Porque el Power Ranger malo molaba más, le pegaba a los rangers buenos y no le importaba un comino. Ah... que tiempos aquellos. La verdad es que, echando la vista atrás, la serie era más bien tonta, pero... ¿Y lo bien que nos lo pasábamos?

Seguimos con más series, vamos con una de las más clásicas...



Si, amigos y amigas. HEIDI. La puñetera niña de los alpes que se tiraba todo el día fumando hierba y follando con Pedro, pero claro, esas partes las censuraban. No, bromas a parte... ¿Quién no odió a la señorita Rotenmayer, o como diablos se escriba? ¿Quien no quiso tener un Niebla o un Copito de nieve? Aunque yo prefería el perro, era la ostia xD. Y el abuelo... Ah, ese abuelo que sabía de todo y tanto te podía hacer un queso de bola como el freno de una silla de ruedas. Que tiempos aquellos.

Y hablando de Heidi no podía faltar su hermano...



En un pueblo... Feuchaco... Al pie de laaaa basuraaaaa... En fin... Todo el mundo ha visto cómo Marco va desde Italia hasta Argentina SOLO y por sus PROPIOS MEDIOS. Sin prostituirse ni nada, con un par de huevos. Ese tipo de italianos ya no existen, pero en fin, qué se le va a hacer. Yo todavía me pregunto si su mono se quedaba pegado a su hombro (Si, chiste malo... PERO TENÍA QUE DECIRLO!!!). Yo tengo una pregunta real... ¿Encontró alguna vez a su madre?

Y bueno, ahora viene el turno de...



ATENEA, DAME FUERZAS, PERO YA!!!!! Los Meteoritos de Pegaso, la Furia del Dragón o el Puñetazo del Fénix. El Polvo de Diamante o la Cadena de Andrómeda, o al grito "ARDE COSMOS, POR ATENEA" hacíamos las más grandes locuras (Recuerdo a uno de mi clase gritar "ATENEA, DAME FUERZAS" y tirarse desde lo alto de un árbol... pobre chaval, se rompió la pierna por eso xD). Aquella serie, donde críos de 14 años aparentaban 20 y tenían músculos de dicha edad, donde esos críos pegaban unas OSTIAS como panes y se movían a la velocidad del sonido (Frikiman: Eso solo los caballeros de bronce, los de plata podían llegar a 5 veces el sonido, y los de oro a la velocidad de la luz.) y que, además, soltaban liiiiitros y liiiiitros de sangre por todas partes. *sigh*... En fin...

Siguiente es...



Luuupiiiin, Luuupiiiin, Luuuuuuupiiiin. El Ladrón Más Elegante. Realmente, recuerdo poco de esta serie, pues me levantaba a las tantas de la mañana para verlo y era un crío, solo recuerdo que Lupín tenía tres o cuatro compañeros. Un samurai, un experto en norecuerdoqué y una chica que siempre le daba esquinazo. En fin... algún día me leeré el manga.

Y por último, pero no por ello menos importante...



Oliver, Benji, Los PUTOS AMOS DEL BALÓN. A ver, todos los que habéis sido críos y habéis visto esta serie en mi época, que levante la mano aquel que no hacía el Tiro del Tigre o la Chilena en el patio del recreo... Vaya, veo mucho ausentismo... Si. Campeones, o Captain Tsubasa, era la reostia. No solo se tiraban cinco capítulos para llegar de una portería A OTRA, si no que además se lo tiraban corriendo todo. Vamos, se tiraban 18 kilómetros (Científicamente comprobado, en serio) de campo de juego corriendo y llegaban a la portería y pegaban esos PEDAZOS de tiros que dejaban seco al portero. Y tú, como un crío, flipabas. Sobretodo cuando llegabas al día siguiente y te ponías a hacer la Catapulta Infernal o el Tiro en Cuchilla... O la chilena... y te destrozabas la espalda. Y yo ahora me pongo a pensar... ¿Que potencia tendrían estos críos que les pegaban unas ostias desde su campo a la pelota, pasaban los 18 kilómetros de campo, tirando a un lado a todo bicho viviente que había por el medio, igual que al portero, metían gol, la red se rompía y ENCIMA DE TODO hacían un boquete en la pared de HORMIGÓN ARMADO? Vamos, que te metías con ellos y como llevaran la pelota al lado ya podías correr que te encontraba como un misil Tierra-Aire se tratara...

En fin... hasta aquí el post sobre series antiguas. ¡Hasta la próxima!

P.D.: DEJAD COMENTARIOS ò.ó

Guerrero Gris

Guerrero Gris

Lo que dicen los Sabios

Caer está permitido... ¡Levantarse es obligatorio! - Proverbio ruso.
La crueldad es la fuerza de los cobardes. - Proverbio Árabe.
Todos los hombres estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde. - Proverbio Mexicano.

Auditorio

El Dragón

Mi foto
Estudiante de Psicología, escritor en ratos libres, creador de juegos de rol cada tanto, padre de familia, aficionado a los videojuegos, Ásatrù. Bastante por hacer. ¿No?

Visitantes del Reino

Nombres a lo largo de las regiones

My dragon name is Iregore the Lightning Breather (Gold Dragon).
Take Dragon Name Generator today!
Created with Rum and Monkey's Name Generator Generator.

My Japanese name is Masashige Kaminaga.
Take The Original Japanese Name Generator by Shu today!
Created with Rum and Monkey's Name Generator Generator.