Sara era pelirroja y exuberante, como en las películas. No era por casualidad. Sabía cuales eran las fantasías de los hombres y se había moldeado (con silicona, tinte, maquillaje, ropas) en consecuencia. El dinero, al fin y al cabo, no era problema para ella.
Sara era una diablesa y que el cuerpo en el que se encarnó tuviera nombre bíblico le hacía sonreír. No le tenía miedo a nada ni a nadie, mucho menos a los ángeles. Sabía algunos trucos que la protegían contra los ataques directos. Las espadas de los ángeles al servicio de las cazas de demonios no cortarían su vida. En cuanto a los otros, los intelectuales, los “quiero y no puedo”, como decía el demonio al que servía, solo merecían su desprecio. Ella sí que era intelectual. Una intelectual sin ninguna moral castradora, más fuerte, más inteligente, más perversa. No, nadie la podría matar. Nadie.
Y llevaba siendo así desde hace 30 años, e incluso pensaba que podía desafiar a Dios.
Un día, Sara contrató a un nuevo secretario. Para su productora solamente contrataba humanos, pues los demonios solían ser demasiado… irresponsables, en el mejor de los casos. Su método de selección era muy especial, a la vez que simple: Solo le interesaban hombres inteligentes y eficaces, pero lo menos carismáticos e independientes posible. Tipos grises que solo tienen su trabajo, y que en casa solo leen un libro o ven un poco la tele. Todo para que pudieran venerarla a ella con auténtica pasión.
Su nuevo administrativo era un auténtico pardillo. Joven, algo guapo, con gafas y barba. Parecía siempre entre fascinado y aterrorizado por Sara, trabajaba hasta la medianoche sin cobrar horas extras, se anticipaba siempre a sus menores deseos y se sonrojaba hasta las orejas por cualquier cumplido que ella le dirigía.
Al principio, Sara no le prestó más atención de la que le prestaba a las hormigas. Sin embargo, con el tiempo, día a día, se dio cuenta de que el hombre era bueno en su trabajo. Muy bueno. Sus mismos colegas estaban encantados y admirados, los problemas diarios parecían temerle. Solo apareciendo y echando unas palabras parecía capaz de solucionar cualquier conflicto. Su voz era dulce, persuasiva… sexy.
Empezó a tratarlo más a fondo. Le divertía ver como su mano temblaba cada vez que le traía una taza de café, se acostumbró a desabrocharse uno o dos botones de su camisa cuando tenía que consultar algunos documentos de oficina con él. Se las arregló para crear sesiones de trabajo fuera de horas, en las que estaban los dos solos, solamente por el placer de verle ese sudor frío por su frente cada vez que sus ojos se encontraban.
¿Qué intenciones tenía respecto a Miguel? (Otro nombre bíblico, y este más fuerte… más risas para ella) Por supuesto, no era amor. Más bien era manipulación, el morboso placer de hacerle sufrir, hacerlo bailar como una simple marioneta. Al fin y al cabo… ¿No es ese el trabajo de los demonios, el corromper almas? Ese humano, con su cara de inocente y su sonrisa trémula, iba a ser corrompido… Por ella.
Nada personal, pues… Al menos al principio. Sara se dejó invitar a un restaurante. Le escuchó hablar sobre literatura medieval y fantástica (Siempre sin saber realmente lo que eso implicaba). Le recitó un extracto de un libro antiguo, versos tiernos y, a la vez, ardientes, mientras la música les envolvía. Empezó a ver a Miguel con otros ojos… ¿Qué se escondía detrás de esos grandes ojos oscuros?
Fue gracias a sus historias y escritos que ella accedió a ir a su casa. Un apartamento como había imaginado, con el típico desorden de soltero y libros por todas partes. Él quería mostrarle un viejo libro de poemas de amor. Sara se dejó caer en el desgastado sofá mientras él empezaba a leerle en voz alta las poesías, mejor que nunca, y Sara cerró los ojos bajo la música de su voz. Notó vagamente que él se acercaba, más varonil, más enérgico. Notó cómo le tomaba de la mano. Todo iba bien, muy bien. Con pasión, sus labios encontraron su rostro, su cuello…
No notó el aleteo. No notó la punzada.
La blanca espada se hundió con un movimiento seco y preciso. El cuerpo sin vida de Sara cayó en el sofá, desapareciendo como si fuera polvo, bajo el cuerpo inerte de Miguel. Detrás de ellos, otro Miguel, de ojos celestes y largos cabellos, dejó a un lado el arma, se apartó los cabellos, volvió a mirar al muchacho.
Había requerido tiempo. Pero lo había conseguido… sin embargo, no tenía esa satisfacción de haber obrado bien… Había tenido que sacrificar a un valioso aliado para ello… En esos momentos era cuando Miguel, “El que es como Dios”, se preguntaba si el fin justificaba los medios…
Recogió delicadamente el caído volumen de poesía y se limpió con una mirada triste la sangre que había caído en sus blancas alas.
¿Cuál podría ser el sueño dorado de un vampiro?
Quizá un pueblecito de los Cárpatos, una noche de luna llena, a kilómetros de cualquier ciudad o puesto de policía. Un puñado de casitas aisladas, con las calles sin alumbrado público y con una fea iglesia en el centro (Que habría que evitar cuidadosamente…)
Y Pedro, miembro de un antiguo clan de vampiros, acababa de descubrirlo. Por pura casualidad, mientras recorría con su Mercedes las carreteras secundarias de Rumanía. Nunca hubiera creído posible que existiera todavía un pueblecito así. No después del comunismo y esas cosas…
Se deslizó por las calles oscuras, feliz de sentir de nuevo sensaciones de otros tiempos. Pedro había cazado en París y en Nueva York, donde las mujeres son fáciles de atrapar, pero sin una pizca de esa sensación placentera que da la caza. El juego consistía en provocar miedo, en sentir, como sentían sus antepasados míticos, el terror de poblaciones enteras cuando caía la noche. Allí, en un escenario casi cinematográfico, Pedro se sintió como el mítico Drácula de las películas. Oyó pasos que se acercaban, y se escondió rápidamente entre las sombras de un muro. Solo le faltaba una chica rubia y de buenas proporciones para que todo fuera perfecto.
Cuando ella llegó, el vampiro sintió ganas de gritar, de aullar a la luna como esos despreciables lupinos, y darle gracias a Ese de ahí arriba, al barbas, por una vez desde que fue Abrazado. Era perfecta. Rubia, con los cabellos largos y sueltos brillando bajo la luna, vestida con una blusa y falda blancas que el viento pegaba en su cuerpo… Se deslizó tras ella como una sombra. Entonces una intuición, un mal presagio alertaron a la muchacha, que apretó el paso, con sus altos tacones haciendo un sonido regular y seco sobre la acera. Él también apretó el paso, para no perderla de vista, para aumentar poco a poco su deliciosa sensación de miedo y terror. La muchacha se metió en una calle particularmente oscura. Era el momento perfecto. El vampiro se transformó en humo, se deslizó alrededor de la chica, recuperó su forma humana con sus brazos abrazándola por la cintura, sus caninos brillaron bajo la luna… La muchacha se debatió aterrorizada, lanzando un estruendo grito. Él acercó sus dientes al cuello de ella…
Clic.
El vampiro se paró en seco.
¿Cómo que clic?
Se detuvo, desconfiado y atento. Ante su sorpresa, la chica también se inmovilizó, y esperó a que él volviera de nuevo la cabeza hacia ella para volver a gritar. Era extraño. Se dio cuenta de pronto que ella no intentaba huir y la miró con más atención. No parecía asustada. De hecho… no parecía nada…
Volvió la cabeza. Ella interrumpió sus gritos.
Posó la mirada en su rostro… la chica volvió a aullar, nota por nota, entonación por entonación, el primer grito que había lanzado antes.
La soltó. Ella dejó de gritar y quedó ante él, sin hacer nada, los brazos caídos, sin expresión en su mirada. Esto lo enfureció. Este juego ya no era divertido. De un único golpe, le arrancó la cabeza.
… que hizo poc y cayó al suelo.
¿Cómo que poc?
Los cables que salían de su cuerpo chisporroteaban alegremente. El cuerpo decapitado seguía ahí, de pie, con la luna iluminando su interior de plástico y metal.
Oh mierdamierdamierdamierda…
El vampiro retrocedió lentamente, presa de un terror supersticioso. Su Mercedes estaba donde lo había dejado, en la entrada del pueblo. Empezó a rehacer el camino…
Clic.
Pedro empezó a correr, sin mirar atrás. Apenas fue consciente de que la iglesia había desaparecido…
Por un instante creyó que iba a volverse loco. Los edificios estaban desapareciendo en la nada, siendo reemplazados por pedazos de oscuridad. Pedro nunca se había preocupado mucho de la tecnología punta, así que no estaba precisamente familiarizado con los robots… ni con los hologramas.
Clic.
Otro grupo de edificios se esfumó.
El miedo empezó a formarse como escalofrío helado por su columna. Empezó a correr ciegamente, como un loco. ¿Qué importaba un grupo de edificios? Ni quería ni podía pensar. Solo sabía que dentro de quince, veinte metros saldría del jodido pueblo…
El suelo empezó a temblar bajo sus pies…
Gritó, queriendo llorar, presa de la histeria. A su alrededor, los edificios restantes se esfumaron, mostrando a varias personas con armas automáticas en las manos.
Y ante su aterrorizada mirada… Empezaron a disparar.
¿Te creerías que todo empezó cuando Armando Feister era un niño? ¡Y un niño con bastantes problemas con las matemáticas, además! Y eso es bastante extraño, si tenemos en cuenta que luego llegaría a ser el economista y gerente de la empresa en la que ahora trabaja…
Como te decía… el pequeño Armando tenía una clara dificultad para aprender las dichosas matemáticas. Criado en un ambiente donde el fracaso escolar era una desgracia o, como poco, no entendido, esa asignatura se había convertido en su peor pesadilla. Hubiera hecho cualquier cosa para asimilar el complejo funcionamiento de los números. Cualquier cosa… Incluso vender su alma.
Encontró el viejo libro en la casa de su abuela, en el desván… Si, esa misma casa de las afueras, donde ahora vive, y ese mismo desván que usa como despacho… y como almacén. Esa casa que aún hoy guarda en su interior secretos que es mejor que la luz no las vea. Era un libro mohoso, muy antiguo, de páginas de pergamino y escritura manuscrita y gótica. Su título: Aquelarre, y, para decirlo en pocas palabras, trataba sobre la magia negra y sobre cómo invocar demonios… Vete a saber cómo consiguió un niño descifrar la escritura, y mucho menos, conseguir los componentes… Pero lo hizo, una noche sin luna. En el sótano de la vieja mansión, siguiendo paso por paso las órdenes del libro: dibujar el pentáculo que encerraría al demonio y lo ataría a su voluntad… quemar las hierbas… los pelos de macho cabrío… los licores extraños y repugnantes… removerlo todo con la mano cortada de un ahorcado…
Y me invocó.
Parpadeó un poco, ya que se esperaba un demonio convencional… ya sabes, rojo, cuernos, cola acabada en flecha… No me esperaba a mi, un hombre alto, con gafas plateadas, cabello largo y pelirrojo atado en coleta, un colmillo como pendiente en mi oreja izquierda y con mi traje completamente negro. Mientras estaba boquiabierto, aproveché para echar un vistazo al lugar… y lo que ví me gustó… Oh, si, me gustó mucho…
-¿Eres un demonio…? –Me preguntó al fin.
-Bueno… Podría decirse que si. –Le contesté con educación y una sonrisa.
-Verás… Te he invocado porque tengo unos cuantos problemas con las matemáticas…
-¡No me digas! –Dije dando una palmada y con una sonrisa. –Y con la geometría también. ¿Verdad?
-¡Caray, si! ¿Cómo lo sabes?
-Intuición, pequeño… -Le contesté a la vez que salía del interior del pentágono…
Yyyyyyyy aquí vengo con la segunda parte de los videos de las series antiguas. Si, ya se que me tardé en ponerlo, pero... ¿Qué más da? Más vale tarde que nunca. ¿No?
Empecemos con un clásico entre los más clásicos.
Yyyyyy SI. ¡GO GO POWER RANGERS!
Aquellos de mi generación estarán de acuerdo conmigo que los Power Rangers marcaron una época en todos los niños. ¿Quién no ha jugado a metamorphosearse en el patio del colegio? "Dinozord Mamut, Dinozord triceratops, Dinozord Esmilodon, Dinozord Pterodáctido, Dinozord Tiranosaurio". Buah, aquel era el grito de guerra de todo niño, y cuando salió el Green Ranger "DRAGONZORD" como el Ranger malvado TODO el mundo quería ser el Ranger Verde. ¿Por qué? Por que sí. Porque el Power Ranger malo molaba más, le pegaba a los rangers buenos y no le importaba un comino. Ah... que tiempos aquellos. La verdad es que, echando la vista atrás, la serie era más bien tonta, pero... ¿Y lo bien que nos lo pasábamos?
Seguimos con más series, vamos con una de las más clásicas...
Si, amigos y amigas. HEIDI. La puñetera niña de los alpes que se tiraba todo el día fumando hierba y follando con Pedro, pero claro, esas partes las censuraban. No, bromas a parte... ¿Quién no odió a la señorita Rotenmayer, o como diablos se escriba? ¿Quien no quiso tener un Niebla o un Copito de nieve? Aunque yo prefería el perro, era la ostia xD. Y el abuelo... Ah, ese abuelo que sabía de todo y tanto te podía hacer un queso de bola como el freno de una silla de ruedas. Que tiempos aquellos.
Y hablando de Heidi no podía faltar su hermano...
En un pueblo... Feuchaco... Al pie de laaaa basuraaaaa... En fin... Todo el mundo ha visto cómo Marco va desde Italia hasta Argentina SOLO y por sus PROPIOS MEDIOS. Sin prostituirse ni nada, con un par de huevos. Ese tipo de italianos ya no existen, pero en fin, qué se le va a hacer. Yo todavía me pregunto si su mono se quedaba pegado a su hombro (Si, chiste malo... PERO TENÍA QUE DECIRLO!!!). Yo tengo una pregunta real... ¿Encontró alguna vez a su madre?
Y bueno, ahora viene el turno de...
ATENEA, DAME FUERZAS, PERO YA!!!!! Los Meteoritos de Pegaso, la Furia del Dragón o el Puñetazo del Fénix. El Polvo de Diamante o la Cadena de Andrómeda, o al grito "ARDE COSMOS, POR ATENEA" hacíamos las más grandes locuras (Recuerdo a uno de mi clase gritar "ATENEA, DAME FUERZAS" y tirarse desde lo alto de un árbol... pobre chaval, se rompió la pierna por eso xD). Aquella serie, donde críos de 14 años aparentaban 20 y tenían músculos de dicha edad, donde esos críos pegaban unas OSTIAS como panes y se movían a la velocidad del sonido (Frikiman: Eso solo los caballeros de bronce, los de plata podían llegar a 5 veces el sonido, y los de oro a la velocidad de la luz.) y que, además, soltaban liiiiitros y liiiiitros de sangre por todas partes. *sigh*... En fin...
Siguiente es...
Luuupiiiin, Luuupiiiin, Luuuuuuupiiiin. El Ladrón Más Elegante. Realmente, recuerdo poco de esta serie, pues me levantaba a las tantas de la mañana para verlo y era un crío, solo recuerdo que Lupín tenía tres o cuatro compañeros. Un samurai, un experto en norecuerdoqué y una chica que siempre le daba esquinazo. En fin... algún día me leeré el manga.
Y por último, pero no por ello menos importante...
Oliver, Benji, Los PUTOS AMOS DEL BALÓN. A ver, todos los que habéis sido críos y habéis visto esta serie en mi época, que levante la mano aquel que no hacía el Tiro del Tigre o la Chilena en el patio del recreo... Vaya, veo mucho ausentismo... Si. Campeones, o Captain Tsubasa, era la reostia. No solo se tiraban cinco capítulos para llegar de una portería A OTRA, si no que además se lo tiraban corriendo todo. Vamos, se tiraban 18 kilómetros (Científicamente comprobado, en serio) de campo de juego corriendo y llegaban a la portería y pegaban esos PEDAZOS de tiros que dejaban seco al portero. Y tú, como un crío, flipabas. Sobretodo cuando llegabas al día siguiente y te ponías a hacer la Catapulta Infernal o el Tiro en Cuchilla... O la chilena... y te destrozabas la espalda. Y yo ahora me pongo a pensar... ¿Que potencia tendrían estos críos que les pegaban unas ostias desde su campo a la pelota, pasaban los 18 kilómetros de campo, tirando a un lado a todo bicho viviente que había por el medio, igual que al portero, metían gol, la red se rompía y ENCIMA DE TODO hacían un boquete en la pared de HORMIGÓN ARMADO? Vamos, que te metías con ellos y como llevaran la pelota al lado ya podías correr que te encontraba como un misil Tierra-Aire se tratara...
En fin... hasta aquí el post sobre series antiguas. ¡Hasta la próxima!
P.D.: DEJAD COMENTARIOS ò.ó
Bueno, eso mismo. Tocaba ya una buena reforma al castillo, así que mientras no sepa como hacer plantillas por mi mismo, se quedará este diseño. ¿Opiniones? ¿Me mandaréis cartas bomba? ¿Me tiraréis flores?
Se quedará así mientras no sepa hacerlos, o encuentre otro mejor.
"Esto es un juego que se traen los blogueros mas “in” del momento. La cosa consiste en contar 16 cosas sobre uno mismo. No chorradas como tu color preferido, sino cosas más interesantes, vivencias, recuerdos. Luego tienes que “tagear” a un bloguero para que haga lo mismo y continue la cadena"
A mi el marrón me lo ha pasado Taanis, así que... Allá voy...
1- Desde que era un crío, siempre me ha apasionado todo lo que tiene que ver con las artes marciales. Mi pasión viene de dos series, Dragon Ball, la serie mítica de los de mi generación, y TMNT, o las Tortugas Ninja. También soy un gran aficionado a las armas por culpa de He-Man... Si, He-Man y los Masters del Universo (Cállate Javi que se escuchan las carcajadas desde aquí). Cuando era pequeño y mi abuelo me hacía espadas de madera, yo siempre decía "Yo tenno el poyer!"... claro, cuando aprendí a hablar con propiedad ya dejé de decir la frase del rubiales.
2- Poco antes de cumplir los 3 años, mis padres me regalaron la NES y, con ella, todo aquel elenco de juegos que harían de mi un niño muy "de casa". Super Mario Bros, The Legend of Zelda, Castlevania... Podía tirarme horas y horas jugando al Tetris con mi padre... De echo, una noche estuve toda la noche jugando Tetris con él.
3- En el intervalo de tres años he perdido a tres personas. La primera fue Vicente Lloves Maceda, también conocido como Nolk, el 2 de Enero de 2006. La segunda fue Azalea López Jimenez, o Zaza para quien ella quería, el 24 de Noviembre de 2007. La tercera fue a Octavio Molina León, mi abuelo, el 2 de Marzo del 2008. Las tres pérdidas son algo que, lo más seguro, no podré llegar a superar.
4- Mi fascinación por los dragones viene también directamente desde una serie de animación: Dragon Quest Fly, o Las Aventuras de Fly. Solo salen dragones en cuatro episodios contados, pero para mí se convirtieron en un avatar de grandeza. Continuó con el Gran Libro de los Dragones que empecé hace tanto tiempo y que se lo llevó una dragona. Ahora que tengo 21 años, tengo más de 10 figuras de dragones repartidas por mi cuarto, entre ellos "Hión", el Dragón Eterno.
5- De niño ODIABA Mecano y todo lo que tenía que ver con ello, tanto, que unas navidades me dijeron mis padre "Podemos pedirle a los reyes que te traigan un juego de Mecano" y yo dije "No quiero nada de música de viejos". Ese juego de Mecano era realmente un juego de construcción con piezas metales las cuales montabas con tuercas y tornillos, y podías hacer hasta helicópteros que hasta volaban con el pequeño motor que venía de regalo. Ahora, realmente, Mecano me gusta bastante.
6- Mi vida se puede separar en dos etapas. Antes del "incidente" y después del "incidente". Antes, dormir sin sueños era una bendición para mí. El no despertar a las 4 de la mañana temblando de miedo o llorando... Creo que fue por eso que cierta personita no me dejaba ni a sol ni a sombra. Después, un pequeño ángel salió de mi vida dejando sitio a otro que me ha estado ayudando en todo.
7- Mi primera relación "Seria" con una chica acabó en desastre. Ni besos, ni palabras bonitas... tan solo una decoración. Yo era el "novio" que ella había conseguido y se lo mostraba a sus amigas. Al final, cuando descubrió el "incidente", me dijo que no podíamos seguir juntos. Daba igual, la venganza fue terrible...
8- Tengo familia en un pueblo de Segovia llamado "Coca". Allí viven el hermano de mi abuela paterna y toda su familia. En una de las visitas, mis dos primas y mi primo (Lejanos, claro) me pusieron en las manos el control de una Super Nintendo, cuando aún estaba en su apogeo. Me dijeron "¿Sabes jugar a Street Fighter?" yo dije que no, y dijeron "Seremos buenos contigo". Me pegaron una paliza cada uno de ellos en las primeras tres batallas. En las segundas tres peleas ya les costó más. En las terceras eran ellos los que perdieron. Cosas de la vida, soy especialmente hábil con los juegos.
9- El primer concierto al que fui en mi vida fue a uno de Mägo de Oz. Me sorprendió el buen rollo que hay en los conciertos, porque entramos y nada más empezar la música, nos agarramos al que teníamos al lado y empezamos a gritar y a saltar. De algún modo, uno de los que saltaba conmigo me dijo "En los conciertos siempre haces amigos y te pasan cosas impresionantes", y estaba en lo cierto.
10- Mi película favorita de anime es "La Princesa Mononoke", y de la vida real... creo que podría ser "Braveheart". Cuando vi por primera vez La Princesa Mononoke fue cuando la alquilé en el video club, y la vi tantísimas veces que tuve que pagar un extra por lo rayada que la devolví.
11- El lugar más lejano al que he ido ha sido Italia. Viaje de fin de curso, "La colla de los Tranquis" éramos seis personas: el Robert, el Poppy, el Dani, el Perezoso, el Jo y yo. Allí donde iba uno, íbamos todos, y si nos perdíamos por Italia, nos perdíamos los seis juntos. Terminamos cuatro de ellos jugando a las cartas en el autobús de viaje, concretamente al Hijoputa. Que dolores de estómago que nos daba.
12- Jugué muchos videojuegos en mi vida antes de la PlayStation. Sin embargo, la luz vino en forma de meteorito verde. Si, Final Fantasy VII, el juego que me abrió los ojos, y de ahí, al resto de entregas, al resto de Zeldas, al resto de juegos de Square y Nintendo que contenían aquellas tres letras: RPG. Terranigma, Final Fantasy, Alundra, Zelda... Tantos juegos que un día, mi profesora de Biología me preguntó si necesitaba una pastilla y yo le pedí una Poción Roja porque las Pociones Azules solo daban magia. (Que memorable fue aquel sexto año de primaria xD)
13- En primero de la E.S.O. conocí a uno de mis mejores amigos: El Xavi. Compartíamos aficiones: Nos gustaba Final Fantasy VII y los animes que salían en el Canal 33 de Cataluña. Él me enseñó lo que ahora es una parada casi semanal: Cyber Comics. La tienda de comics y manga a la que suelo ir siempre. Empecé el primer día comprándome los tomos número 1 de Saint Seiya y Rurouni Kenshin. Eso fue un viernes. Al sábado por la mañana me compré los números 2, 3, 4 y 5 de ambas series (Por aquel entonces, valían como 6 euros... Que tiempos aquellos...).
14- Descubrir lo que es "Querer", "Amar" o "Desear" ha sido una de las lecciones más difíciles de mi vida. Sin embargo, las he conseguido. "Deseé" a una persona, pero nunca la amé. "Quise" a otra persona, confundiendolo por amor. "Amé" a alguien hasta el punto de llorar... Y de odiar. Pero aprender esas cosas es algo que guardaré siempre en mi corazón.
15- No soy para nada fotogénico. En todas las fotos salgo igual, con la misma sonrisa... Pero es que, aunque me guste hacerme fotos, no se cómo ponerme en ellas y siempre termino con una sonrisa. Creo que en la única foto que he quedado bien en toda mi vida es la que voy con la capucha y las gafas... Cuando le dijeron a alguien que era un Macho Ibérico xDDD.
16- Para acabar, solo quería agradecer a algunas personas el hecho de que yo esté aquí: Montse, Javi, Jose, Fai, Claudia, Victor, Vicente, Nicolasa, Azalea... es una buena lista, sin embargo, nunca dejaré que salgan de mi mente ni de mi corazón.
Y ahora... ¿A quién le paso el marrón...? ¡Ya se, a Mitsuita! Te toca, querida.
Bueno, últimamente me estuve haciendo una pregunta. ¿Qué hubiera pasado si los personajes de Aquelarre que conozco hubieran conseguido la llamada "Piedra sin Nombre" y hubieran creado el elixir de la vida eterna? Pues bien, aquí pondré los que hasta ahora he pensado.
Vicente Montecalvo.
Hay mucho misterio alrededor del antiguo conde de Montecalvo. Se sabe que cuando pasaron varios años, legó sus derechos a uno de sus hijos, y tanto él como su esposa "fallecieron", según dijeron los vástagos de estos. Sin embargo, ambos siguieron viajando por el país, instalándose en varios lugares diferentes. A mediados del siglo XVI ambos regresaron a sus antiguas tierras y mantuvieron contacto con algunos hombres de "dudosa reputación" que habían conocido a lo largo de sus viajes. A finales del siglo XVII Vicente viajó hacia el nuevo continente, deseoso de saber cuanta verdad había en lo que había escuchado. Se marchó solo y solo con algunas prendas y armas. Se le perdió la pista poco tiempo después, cuando el barco llegó a puerto.Durante ese periodo de tiempo estuvo investigando todo lo que envolvía al mundo antiguo que sus compatriotas habían destruido, y formó grandes amistades de buena cuna y de mala cama. A mediados del siglo XIX se afincó en una parcela lejos del mundanal ruido de las ciudades. Allí se rodeó de varias personas, y empezó a crear hoteles y restaurantes por varias ciudades. También abrió sucursales de sus lugares de placer en otros países y muchas veces el sinónimo del apellido "Montecalvo" era el de "Hotel de Lujo".
En el crack del 29 perdió más de la mitad de su capital, por lo que se vio obligado a tratar con personas oscuras que le prestaron el dinero. Sin embargo, por azares del destino, o simplemente por la buena cabeza de su esposa, Vicente no solo no devolvió el dinero si no que terminó reclutando para si a esos mafiosos. Actualmente viaja entre E.E.U.U. y Europa, pero siempre tiene tiempo de volver a su finca en Badalona para ver a su esposa y la única hija que le queda viva.
Azalea Montecalvo.
Junto a su esposo recorrió España entera, incluso alguna vez llegaron a salir del país para hacer algún encargo para ganarse la vida. Sin embargo, durante el siglo XVI tuvo que aguantar mucho sus ganas de usar la magia o sus hábiles manos, ya que tuvo algún que otro encontronazo con los inquisidores. Sin embargo dejaron de perseguirles cuando empezó el siglo XVII y todas la guerras que habían en curso se volvieron más crudas si cabe, y mandaron a varios de los sacerdontes que les seguían la pista al frente. Ella, sin embargo, se mantuvo en Valencia, junto a los descendientes de su fallecido hermano, curándoles del brote de Peste Bubónica que empezó en la comunidad. Después, Azalea y Vicente marcharon a Sevilla, donde acudieron como ayudantes y curanderos para ayudar al mayor número de personas en lo que fue la Gran Epidemia de Sevilla. En 1680 se despidió de Vicente, el cual marchó a América dejándola con todo lo que habían conseguido.
Gracias a sus contactos, Azalea llegó a vivir bastante bien sin tener que hacer gran cosa, solo satisfacer sus deseos por "lo ajeno".
Cuando Felipe V de Borbón subió al poder, ella decidió seguir los pasos de su hermano y entrar a trabajar en un banco. Con sus artes misteriosas llegó a Directora de las sucursales del banco en poco tiempo, y gracias a eso pudo dirigir perfectamente el dinero que su esposo le envió desde América durante varios siglos. La Guerra Civil Española, sin embargo, no le afectó mucho a sus finanzas, ya que poderoso caballero es don dinero, y a los banqueros con poderes oscuros no se les suele molestar.
En una ocasión, cuando se juntó con su antiguo grupo de amigos y uno de ellos le preguntó "¿Por qué banquera?" ella dijo "Antes robaba de forma ilegal. Ahora robo legalmente. Es más sencillo." Actualmente vive en Barcelona junto a la hija adoptiva de Vicente.
Ferenor "Ojo Rojo" Suarez.
El antiguo pirata conocido como Ferenor "Ojo Rojo" vivió pacíficamente en las tierras de los Montecalvo durante varios años, hasta que un día el señor de las tierras le dijo que, gracias al poder de la "Piedra sin Nombre", la limitación que le había puesto la Anjana para poder seguir vivo había desaparecido. Con una sonrisa, Ferenor dejó las tierras catalanas para internarse en las aguas del mediterráneo junto a una fuerte tripulación de inmundos piratas y, por supuesto, junto a su esposa. Volver a la batalla había sido lo mejor del mundo para él, y el ansia de sangre le hacía cada vez más fuerte, y su nombre más reconocido. Muchos intentaron acabar con él, pero ninguno consiguió tal propósito.
La leyenda de "El Diablo Ferenor" se extendió durante varios siglos hasta que un día, a finales del siglo XVI, decidió retirarse de la piratería y vivir de sus tesoros en una de las islas españolas. Allí fundó un pequeño negocio de transporte por mar, el cual fue viento en popa y le permitió convertirse en un gran capitán de navío durante muchos años. Se sabe que su esposa siempre viajaba con él, salvo raras ocasiones las cuales permanecía en tierra. Las guerras no le afectaron en lo más mínimo, pues cuando veía los fuegos que la presagiaban, agarraba su barco y marchaba hacia otro país.
En la actualidad es el presidente de una gran compañía de transportes y viajes de placer por vía marítima, aunque alguna vez le han acusado de llevar artículos "ilegales" por parte de un viejo amigo.
Karlos "Kaharlos" Sanchez.
El curandero del grupo dejó los caminos para dedicarlos a su familia. Sin embargo, a los pocos años Karlos comenzó a estudiar alquimia junto a un maestro para descubrir la forma de crear más "Piedras sin Nombre" para hacer que su familia viviera junto a él. El tiempo pasó, acabándose para su familia, hasta que descubrió que la dichosa Piedra era casi imposible crearla con sus medios. Su esposa murió de una enfermedad que no pudo identificar, y a raíz de eso se obsesionó con la medicina.
Durante siglos viajó por todas las naciones, estudiando las medicinas de aquellos países y así poder conseguir crear la piedra con sus propias manos. Sin embargo, el tiempo pasó de tal manera que él no llegó a darse cuenta de que su familia directa llevaba años muerta. Fue hasta América, encontrándose con Vicente, el cual le contó que si quería estudiar en la universidad americana, él le podía financiar algunas veces. No tardó en acostumbrarse a la vida al otro lado del charco e incluso llegó a enamorarse un par de veces.
Actualmente, vive en Nueva York, cerca de la NYU (New York University) haciendo sus investigaciones e impartiendo clases de medicina como medio de sustento, financiado por varias personas, entre ellas algunos amigos suyos.
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En otro momento pondré más personajes.
